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Reportaje especial
Panamá, viernes 31 de agosto de 2007
 

POBREZA: UN ESCÁNDALO INACEPTABLE.

Buscando el país diamante

I.Roberto Eisenmann, Jr

El cuadro económico y social típico de nuestros países en desarrollo se presenta como una pirámide que tiene en la punta un pequeño grupo de ricos. Le sigue una sección más grande -y cada día más presionada- de clase media y profesional, y luego un casi 40% de la pirámide que está conformada por pobres, de los cuales un casi 20% son personas en pobreza extrema.

Esta pirámide panameña es un escándalo inaceptable porque nuestro país es rico, pero está lleno de pobres. Esto tiene que cambiar, no solo porque es social, ética y humanamente inaceptable, sino porque -(y esto para aquellos que tienen el corazón cerca del bolsillo), por razones pragmáticas- ¿cuán estable puede ser un edificio económico cuyas fundaciones están en la lama? ¿Qué clase de mercado hemos creado cuando la mitad de nuestra población está semi excluida o excluida. Por eso, aun para aquellos cuyas almas se agitan mayormente con el sonido de las cajas registradoras, sería un magnífico negocio que los pobres dejaran de serlo y pudieran convertirse en compradores, cimentándose la pirámide sobre roca sólida… produciendo así una sociedad estable.

En conclusión: todos (Gobierno, partidos políticos, empresarios, obreros, religiosos, estudiantes, organizaciones de la sociedad civil) debemos dedicarnos primariamente a convertir la pirámide social en un diamante social… ¿cómo sería el diamante? La punta seguiría siendo de los pocos ricos. El centro del diamante debería ser de una gran y vibrante clase media… y la punta de abajo sería de pocos pobres, quienes necesariamente recibirían el apoyo solidario del Estado.

¿Será tan difícil lograr esto en un país pequeño, con problemas pequeños, globalizado desde su nacimiento, con tantas empresas de primer mundo manejadas por panameños (la banca, el Canal, la Zona Libre, etc.)… con una población trabajadora y sofisticada que es crisol de razas, tolerante, sin tradición de violencia… con una posición geográfica privilegiada, moneda dura, inflación de primer mundo, una democracia electoral ejemplar, un crecimiento (mas no desarrollo) arriba del 10%, con ingresos extraordinarios de $29 mil millones de balboas -desde hoyhasta el año 2025- provenientes de un Canal en ampliación?

¡¿Qué nos pasa?!... ¿por qué no hemos podido resolver nuestro problema primario?... ¿por qué no hemos podido convertir la pirámide en diamante? ¿qué hay que hacer? Yo creo que no hay una sola respuesta sino una sola visión… y ya la tenemos. Existe una Visión 20/20 del país que queremos los panameños para el año 2020 que fue aprobada por todos los partidos políticos, todos los gremios y todas las organizaciones de la sociedad civil. Ahora solo falta concluir la actual Concertación Nacional con acciones concretas (para lo cual existen los fondos) que aseguren el gran cambio.

Algunas ideas: este es el momento para un "capitalismo inclusivo", todo con la visión de incluir a los excluidos. Empresas participativas, empresas cooperativas, creación de miles y miles de micro empresas que creen ingresos, dignidad, empleos y lleven a los pobres a convertirse en clase media. Educación para crear emprendedores independientes, ya no empleados dependientes. Cada panameño (independientemente de género, color y raza), un ciudadano competente y a tiempo completo. Crédito a los excluidos, títulos de propiedad que conviertan sus activos en capital, vivienda propia para el micro empresario, no asalariado. Cada ciudadano un vigilante y denunciante de cada acto de corrupción por más pequeño que éste sea, ya que la corrupción es un impuesto a los pobres. Se tiene que exigir el fin de la impunidad de los de saco y corbata… y un radical cambio en la actual Corte de la Suprema Corrupción.

El Gobierno tiene como eslogan "¡sí se puede!". Es obvio que solo, no podrá, pero si la ciudadanía se decide a adoptar la Visión 2020 y la Concertación pasa de la poesía a las decisiones concretas y participativas que exigen los sectores no gubernamentales, entonces sí que todos podremos. ¡No perdamos la oportunidad histórica que tenemos hoy!

Vayamos todos en busca del país diamante: en el año 2020 Panamá Primer Mundo para todos nuestros excluidos. Seamos un país-ejemplo en lo social… y lo económico y lo político vendrán por añadidura.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana



 
 
 
 
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