Los resultados que arroja la auditoría de la Alianza Ciudadana Pro Justicia no hacen más que confirmar lo que ya ha dejado de ser un problema, para convertirse en una enquistada calamidad: la justicia panameña agoniza. Los compromisos acordados en el Pacto de Estado por la Justicia se han quedado en el armario, corroborando que esta iniciativa no fue más que una bola de humo que el Presidente tiró sobre la triste realidad de nuestro sistema judicial.
Todavía estamos esperando que alguna de las comisiones que el Ejecutivo ha creado para enfrentar las distintas crisis, rinda algún resultado. Es inaceptable que, tras dos años y medio de que la justicia tocara fondo con las acusaciones que se hicieran entre los magistrados de la Corte Suprema, todo siga igual.
La democracia se torna falaz si no encuentra balance en la justicia, y con solo echar un vistazo fugaz a la situación de nuestro Órgano Judicial, podemos concluir que tenemos mucho que componer. |