| GUÍAS SEXUALES.
¿Confusión o intereses ocultos?
Roberto A. Pinnock
Nuevamente, la cuestión de la educación en sexualidad volvió a disputarse el "topo ten" de los debates del público de este hermoso país. Lamentablemente, la forma de abordarlo no ha sido la más sana ni edificante, toda vez que algunas personas de un cierto grupo civil (del que no se porqué sus miembros hombres no han dado la cara) y con la complicidad de algunos(as) periodistas que parecen proclives a la venta de la morbosidad y de un hipócrita puritanismo, han desatado un ataque desproporcionado a un borrador de guía de apoyo docente, que nunca autoridad alguna en el Meduca ha puesto en práctica ni puede hacerlo tal como se acusa. Menos cuando el esfuerzo de este ministerio está puesto más en la elaboración de un plan de educación estratégico basado en derechos, valores y habilidades para la vida sobre estos temas para todo el sistema escolar, con amplia consulta pública, que en la discusión bizantina de las sobredimensionadas guías.
En realidad, el caldo de cultivo utilizado por quienes antagonizan la versión actual de las guías, ha sido el resultado de acciones investidas de cierta ignorancia por parte de los diferentes actores sociales que han intervenido en esta especie de tragicomedia.
La primera de ellas: El desconocimiento de los principalísimos autores del documento respecto de pautas que son de carácter curricular. Esto era de esperar porque al personal de salud no se le forma para este propósito; por lo común, ignora el manejo de lo que en educación denominamos la mediación pedagógica; de allí que sin malsanas intenciones ellos conciben la idea de que a los docentes debe dárseles a conocer (y por eso lo plasmaron en la guía docente) una serie de realidades que se observan en el mundo de la sexualidad, como por ejemplo, hablar de ciertas patologías sexuales que se dan en nuestro país como las relaciones coitales con animales y que científicamente se les conoce como zoofilias. Cuando estos temas los examino con mis estudiantes en la Facultad de Medicina, lo hacemos con la mayor seriedad del caso para reconocer las consecuencias psicosociales que tienen para el sujeto y sus relaciones con otros en sociedad, con lo cual saber ofrecer consejería preventiva en casos similares. No dudo que esto haya sido el espíritu de lo que aparece en la mencionada guía.
La segunda acción de desconocimiento: La incurrida por las personas denunciantes a través de los medios de prensa. Ellas parecen ignorar que en el sistema educativo existen procesos imprescindibles que debe seguir todo texto para hacerlo oficial, tales como: la evaluación previa que hace la Dirección de Currículo del Meduca. En el caso de esta guía, tiene que examinar si cumple con los fines, objetivos y competencias buscadas por los planes de estudio vigentes. Recién entregado el borrador propuesto por parte de los profesionales del Minsa, es inverosímil que se piense que de buenas a primeras se implante en el sistema escolar algo que aún no ha cumplido con este requisito institucional. Peor aún, y esto se lo he escuchado decir muy atinadamente a dirigentes magisteriales como Luis López, Luzmila Sánchez, Irma Davis y otros, no cabe esperar introducir un documento didáctico sin antes capacitar debidamente a los docentes en el manejo de sus contenidos.
Sin embargo, debo decir que lo que me extraña es que a pesar de que el Ministro de Educación suscitó una excelente oportunidad de enmendar las acciones cometidas por desconocimiento por parte de quienes elaboraron la guía y de quienes la adversan, al someterlas a debate dentro de una comisión amplia (más de 40 organizaciones gubernamentales y no gubernamentales) aún a estas alturas se mantienen los mismos tipos de acusaciones fuera del escenario más idóneo para ello.
Esto ha dado pie a una innecesaria confusión de la opinión pública. Pero también, se generan interrogantes sobre la naturaleza de los intereses que orientan las acciones de las personas que han convertido el tema en un acto dramático. Reconozco que no todas las personas que se han opuesto a las guías lo han hecho con mala voluntad y sin argumentos dignos de considerar, pero hay quienes vienen demostrando lo contrario, ya que no atacan con la misma virulencia ciertos contenidos eróticos que aparecen en diversos medios periodísticos y televisivos, los cuales tienen más de pornográfico y de "abominable" que lo que se señala de las guías. ¿Sabían ustedes que el mejor pasto para el comercio pornográfico es una población que no mira a la sexualidad con la naturalidad que ella encierra sino que la ve con el morbo y el tabú? ¿Será que habrá interés en que los grandes negociantes que explotan el comercio basado en el sexo (por cierto vinculados a las drogas y el alcohol) se sientan tranquilos porque seguimos manteniendo a la población en la ignorancia sobre la sexualidad, en el sano y responsable sentido de esta?
En mi parecer, la propuesta del ministro Cañizales de darnos a todos la posibilidad de obtener el mejor resultado para el país en un escenario desapasionado, resulta una medida sabia. Por lo contrario, quienes no aprovechan esta oportunidad estarían demostrando que o son presa de una confusión patológica o tienen otros intereses inconfesados, alejados del bienestar de la inmensa mayoría.
El autor es sociólogo
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