Cuando la angustia toma partido
Onpar está capacitando al personal de Migración y a la Policía Nacional.
Dos pueblos, una queja. De esa forma se resume el sentir de los desplazados y refugiados que viven en Yape y Boca de Cupe, en Darién.
Los permisos requieren la firma de la Policía Nacional, Migración y la Oficina Nacional de Atención a los Refugiados (Onpar), de eso están convencidas estas personas, sin embargo, en Panamá se aclararon las dudas.
"La Policía, por seguridad, debe solicitar la autorización a la persona para moverse, pero quien tiene que ver directamente con los permisos es Onpar", explicó Melva de Stanziola, directora Nacional de esta organización.
En El Real está el coordinador de Onpar para toda el área del Tuira.
Si el permiso es para trasladarse a Panamá, la autorización es potestad de la dirección de Onpar en Panamá.
Pero todo indica que hay desconocimiento, por lo que Stanziola adelantó que se están tomando medidas. Se llevan a cabo capacitaciones para el personal de la Policía y Migración sobre la diferencia entre desplazados y refugiados "para que sepan cómo conducirse".
Onpar depende del presupuesto estatal y de la contribución del Alto Comisionado para las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
José Euceda, representante de Acnur, comprende lo que sienten los desplazados. "Ellos no tienen libertad de movimiento y al no tener fuentes de trabajo, se angustian", sostiene, al tiempo que deja saber su compromiso con estas personas a las que "no tenemos abandonadas".
Relacionado: El agridulce sabor de la libertad
|