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Panamá, lunes 27 de agosto de 2007
 

LA VIDA DE M.A.N.

El país de Manuel Antonio Noriega

La cifra de muertos DURANTE LA INVASIÓN oscila entre 557 y mil 400 civiles y militares. Al menos 230 eran civiles, y el resto, militares y policías de bajo rango, así como paramilitares, señalan informes de la época.

José Quintero
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Dictadura. Los Batallones de la Dignidad y los Codepadi eran los encargados de reprimir las manifestaciones civilistas. LA PRENSA | Archivo
Represión. Los panameños se unieron bajo la consigna de justicia, libertad y democracia. LA PRENSA
El 16 de septiembre de 1985, Panamá se estremeció al conocer que el cadáver torturado y sin cabeza del médico-guerrillero Hugo Spadafora Franco había sido hallado a poca distancia de la frontera con Costa Rica.

Ese hecho criminal de alta barbarie marcaría el comienzo de un cuatrienio doloroso para la patria, donde el dictador, general Manuel Antonio Noriega, exhibiría su poder, su crueldad, sus excentricidades y violaciones de toda clase contra quienes se atrevieran a desafiarlo.

El país era su feudo y quien no estaba conforme tenía la puerta abierta para irse a rumiar el amargo pan del exilio o enfrentarse al arresto, la tortura o la muerte.

Spadafora, la némesis

En marzo de 1984, Spadafora había denunciado a Noriega de tráfico internacional de armas y drogas, a la vez de acusarlo de ser el principal obstáculo para la paz y la democracia en Panamá.

Las denuncias de Spadafora publicadas por La Prensa tenían harto a Noriega, quien antes de viajar a París dejó instrucciones para quitarlo del camino. Aunque las Fuerzas de Defensa lanzaron una cortina de humo para esquivar la responsabilidad del crimen, las diversas hipótesis, no convencieron a la opinión pública, ni a las autoridades.

Ardito Barletta paga

Al mes del asesinato de Spadafora, el presidente Nicolás Ardito Barletta anunció que ordenaría una minuciosa investigación del crimen, Barletta viajó a Nueva York en misión oficial, mientras que Noriega retornó el 25 de septiembre a Panamá. De inmediato culpó al presidente "títere" de la sublevación que sufría el país por la acción de grupos como la Coordinadora Civilista Nacional (Cocina) y sus exigencias.

Sumado a ello, vinieron las huelgas de hambre de líderes civilistas de Cocina, de los Jóvenes Independientes y de Winston Spadafora, hermano del asesinado Hugo.

Le tocó al coronel Díaz Herrera, el 27 de septiembre de 1985, "torcerle el brazo" al presidente Ardito Barletta. Nadie o casi nadie protestó por la renuncia forzada.

Tuturo, al trono

A Barletta lo sucedió el vicepresidente Eric Arturo Delvalle, quinto presidente en tres años de gobierno. Este tuvo que enfrentar las constantes críticas de la oposición y de los gremios civilistas. El tema de Spadafora era el pan diario. Las protestas pacíficas crecían, aunque sin fuerza.

Noriega y las Fuerzas de Defensa pudieron capear el temporal al llegar 1986, gracias al Departamento de Defensa de Estados Unidos, de su Agencia Antidrogas y de la Inteligencia estadounidense.

Otro crimen, 1986

El 7 de julio de 1986 se conoció la misteriosa muerte del empresario Serafín Mitrotti, presidente, a la sazón, del Club Rotario. Se alegó que fue un suicidio, pero luego se observó en uno de los dedos de la mano del jefe del Departamento Nacional de Investigaciones, Nivaldo Madriñán, un anillo idéntico al que portaba Mitrotti. En tanto, el gobierno ofrecía un circo al pueblo con la celebración del Concurso Miss Universo

Las confesiones de Beto

Pero la gota que derramó la copa de la paciencia fueron las confesiones del jefe del Estado Mayor, coronel Roberto Díaz Herrera, quien, resentido con su jubilación forzada reveló que en su casa se había perfeccionado el fraude electoral de 1984 y que, en presencia de Noriega, había forzado al presidente Ardito Barletta a renunciar. Días después, también implicaría a Noriega en la ejecución de Hugo Spadafora.

La histórica Cruzada

Las revelaciones hicieron detonar la protesta popular y así, el 9 de junio de 1987 varios dirigentes empresariales y de gremios profesionales organizan la histórica Cruzada Civilista Nacional, que logra aglutinar la decepción popular. Vestidos de blanco, agitando pañuelos blancos y sonando pitos y pailas en calles de la ciudad, la Cruzada superó a Cocina por amalgamar en mayor grado todas las capas sociales.

Entonces sobrevendrían represalias como la del 10 de julio, conocida luego como el Viernes Negro, que dejó 600 personas arrestadas, 630 heridas, 150 lesionados por perdigones, 185 autos destrozados y unas 275 mujeres detenidas y ultrajadas en el cuartel de Panamá Viejo.

Dos muertes más, 1987

Las protestas continuaron y otras dos muertes inocentes se añadirían al rosario de la dictadura. La de Armando Morán Núñez, el 30 de agosto, y luego, el 13 de septiembre, la del pequeño empresario Carlos Efraín Guzmán Baúles.

Estados Unidos aprieta

Noriega no quería irse, a pesar de que Estados Unidos le ofreció la oportunidad sin levantarle cargos, en diciembre de 1987. Fue entonces que el presidente Reagan reaccionó molesto y suprimió la cuota azucarera, todos los préstamos en proceso y otras ayudas a Panamá hasta tanto no se democratizara el país.

El 5 de febrero de 1988, un tribunal de la Florida encausó al general y a varios colaboradores por narcotráfico.

Sistema bancario se estremece, 1988

Delvalle comprendió que para gobernar debía eliminar el factor de perturbación. El 25 de febrero destituyó a Noriega y nombró en su lugar al coronel Marco A. Justine, quien no aceptó. La ira del dictador lo llevó a ordenar a la Asamblea la destitución de Delvalle y del vicepresidente Roderick Esquivel.

Esto disgustó al gobierno de Washington, que siguió reconociendo a Delvalle. El 3 de marzo de 1988, Reagan suspende el envío de dólares a los bancos de Panamá y congela las cuentas del Gobierno en los bancos de Nueva York. A ello, suma la retención de los fondos del Canal de Panamá y suspende las preferencias comerciales a los productos panameños.

Noriega buscó otro "títere" y designó al ministro de Educación, Manuel Solís Palma, como ministro encargado de la Presidencia.

Sublevación de Macías

La situación económica era desesperante. Sin efectivo, los bancos cerraron sus puertas; solo se hacían operaciones de contado y por trueque. Se les pagó a los empleados públicos con pagarés que aprovecharon algunos "avivatos" para instalar casas de cambio.

Hubo entonces una sublevación. Leonidas Macías, jefe de la Policía, intentó derrocar al dictador infructuosamente, lo que le redituó viajar a Coiba encadenado.

Irrumpen los batallones, 1989

A finales de marzo y abril de 1989, Noriega ordenó instaurar los Batallones de la Dignidad "para defender la patria del yanqui invasor". Dado que las elecciones estaban cerca, se escogió al empresario Carlos Duque como candidato oficialista, mientras que la Alianza de Oposición postulaba a Guillermo Endara.

Las elecciones se celebraron el 7 de mayo. A pesar de la victoria de la oposición, Noriega ordenó a la magistrada Yolanda Pulice, presidenta del Tribunal Electoral, no reconocer el triunfo. Otras dos muertes se sucedieron como parte de la intimidación: la del sacerdote Nicolás Van Kleeff, en Volcán, Chiriquí, a manos de un soldado, mientras que el 10 de mayo, en la plaza de Santa Ana, batalloneros dispararon a Alexis Guerra, escolta del vicepresidente Billy Ford.

El ascenso de Pancho

El 1 de septiembre de 1989, el ex contralor Francisco Rodríguez fue investido irregularmente como presidente provisional de la República. Este anuncia planes para reformar la ley electoral y convocar a nuevas elecciones.

En agosto de 1989 aparecerían otros grupos paramilitares, los Codepadis.

No me mate, padrino

Así las cosas, el 3 de octubre, el mayor Moisés Giroldi, a cargo de la defensa del Cuartel Central, intentó derrocar a su padrino de bodas con la falsa promesa de apoyo del Comando Sur. Giroldi casi lo logra, pero se arrepiente de ejecutar a Noriega. Esa indecisión le costó la vida a él y a 11 oficiales.

1989: OPERACIÓN CAUSA JUSTA

>>> El 19 de noviembre, Noriega arrecia su campaña de terror a través de los medios oficialistas. Los Batallones de la Bignidad y los Codepadis, empiezan la operación "Ojo por ojo" contra los "traidores" a la patria.

>>> El 15 de diciembre, la Asamblea de Representantes de Corregimiento "declara al país en estado de guerra" mientras dure la agresión de Estados Unidos contra Panamá.

>>> Ese mismo día nombran a Noriega como jefe de Gobierno y líder máximo de la lucha de liberación nacional.

>>> El 16 de diciembre, un oficial estadounidense muere al tratar de pasar una barricada del cuartel de las Fuerzas de Defensa.

>>> El 20 de diciembre, el presidente George Bush, antiguo jefe de Noriega en la CIA, ordena la invasión a Panamá de unos 26 mil marines y rangers.

>>>La comandancia cae y Noriega huye para, finalmente, esconderse el 24 de diciembre en la Nunciatura. El 3 de enero de 1990 se rinde a las fuerzas estadounidenses.

>>>Las pérdidas dejadas por el saqueo al comercio y empresas, permitido por las tropas, oscilan entre 670 millones y mil millones de dólares.

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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