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Reportaje especial
Panamá, jueves 23 de agosto de 2007
 

ESTAMOS SECUESTRADOS.

¿Para qué sirven los partidos?

Fernando Cordero

"¿Son necesarios los partidos políticos? No, antes bien son muy funestos". Con esta afirmación, don Justo Arosemena nos lleva a través de una cátedra de civismo en su obra Principios de Moral Política Redactados en un Catecismo, una materia que consideraba el ilustre panameño debería ser obligatoria en la juventud americana con el propósito de ir forjando hombres libres, ciudadanos.

Justo Arosemena es considerado uno de nuestros pensadores más influyentes del siglo XIX. Sus escritos han pasado la única y más estricta prueba de todas, la del tiempo. Prácticamente, toda su obra es tan relevante hoy como lo era hace más de siglo y medio.

Triste y desgraciada ha sido la participación de nuestros partidos políticos desde su más reciente aparición en la escena nacional. Nos referimos, obviamente, al período que va desde hoy y que comienza en los últimos años del régimen militar. Régimen que cayó gracias a la valentía de la sociedad civil y a nadie más.

Los partidos políticos han estado muy apartados de la situación nacional. Situación que desgraciadamente se deteriora a pasos agigantados. Todos y cada uno de estos grupos no ha sabido sino darnos un espectáculo de pésima calidad cada vez que nos vienen con sus pugnas internas virulentas y estériles. Impugnaciones, traiciones, expulsiones, cambios de tolda, revocatorias, convenciones, insultos y demás son el pan de cada día en estos partidos.

Si pudiéramos meter a todos nuestros partidos políticos en una licuadora, no saldría ni medio partido decente. Ni hablemos de la incapacidad de estas agrupaciones.

Brillan por su ausencia a la hora de resolver o tratar de resolver los problemas que sí nos matan día a día a los panameños: salud, transporte, educación, seguridad, alimentación. ¿Cómo van a poder hacer algo si están ocupados en cosas más importantes como los 20 millones que les reparte nuestro Tribunal Electoral?

Para acabar de fregar, esa plata que tan alegremente reparte el Tribunal pertenece a todos y cada uno de nosotros. ¿Hasta cuándo soportaremos tanto irrespeto?

El subsidio electoral es un acto inmoral. Además, es criminal dada la cantidad de panameños sin comida, ropa, medicinas y que mueren todos los días en las salas de hospitales públicos asquerosos, en nuestras ciudades, en nuestras comarcas indígenas.

Otro gran pensador del siglo XIX simple y sencillamente dijo que cualquier subsidio a una institución pública era ir contra natura. Toda institución o partido es un ente para ser manejado con la aprobación y los fondos del público. Cuando cesa el apoyo público, ese partido pierde el derecho de existir. Los fondos que estas instituciones o partidos deben recoger son una prueba de su popularidad y de la honestidad de sus dirigentes y todo partido e institución debe someterse a esta prueba, regularmente. Los partidos que se mantienen a base de fondos externos ignoran a diario la opinión pública y frecuentemente son responsables por actos contra la voluntad popular. Gandhi pudo haber cometido muchos errores, pero no se equivocó en este análisis.

¿Podemos vivir sin partidos políticos? Mejor que nunca. Enfoquemos nuestros esfuerzos en la educación de nuestros hijos para poder volver a soñar y hacer realidad el país que todos queremos. Estamos secuestrados, pero pronto seremos libres, depende solamente de nosotros mismos.

El autor es ciudadano panameño



 
 
 
 
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