| CRISIS DE GOBERNABILIDAD.
A falta de pan, buena es la ollama
Joaquín González J.
Tal parece que de manera recurrente, al llegar los gobiernos de Panamá a la mitad de su período, hacen cada vez más notoria una especie de crisis de gobernabilidad provocada, suponemos, por el agotamiento de enfrentarse a los graves problemas nacionales sin la capacidad ni el liderazgo para poder resolverlos.
Esta crisis de gobernabilidad se caracteriza entre otras cosas por la ineficiencia y la inoperancia de las instituciones ministeriales y sus dependencias regionales, especialmente aquellas que en teoría, demandan un mayor compromiso o respuesta social como por citar ejemplos tenemos el Ministerio de Trabajo, Educación, la propia Asamblea Nacional, en fin la lista es larga.
Por su parte, los partidos políticos denominados de oposición, término que en verdad les queda grande, están muy lejos de poder llenar este vacío de gobernabilidad, como sería lógico suponer, mediante señalamientos puntuales, propuestas o críticas concretas ante la gravedad de los problemas que aquejan al país. En lugar de esto, los políticos panameños continúan entretenidos saliendo de un restaurante y entrando a otro para establecer conversaciones en torno a las famosas alianzas electoreras con miras a las elecciones del 2009. Continúan oliéndose mutuamente la cola cual perros tinaqueros, sin que ninguna otra cosa que no sea la chutra electoral, distraiga su atención. Todo lo demás que ocurre a su alrededor, por lo visto, carece de importancia para ellos.
Así las cosas, para nada debe extrañarnos, lo que lamentablemente está ocurriendo en el país. El vacío de gobernabilidad del Ejecutivo y el ausentismo político de los partidos de oposición, ante la agudización de los graves problemas nacionales, lo están llenando, como quien dice a falta de pan, buena es la ollama, los explosivos y radicales grupos sindicales como el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) y el Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso).
Estos grupos impregnados, como sabemos, de una fuerte dosis de resentimiento social y la influencia en su dirigencia de ideologías mal estudiadas y, por lo tanto, mal aprendidas, están asumiendo peligrosamente aunque con justificada razón, el liderazgo ante una sociedad civil inerme que reclama justicia y un alto a los atropellos y abusos que se cometen a diario en su contra por parte de los más poderosos que reciben impunemente el amparo del propio gobierno sin que les importe el acatamiento de las leyes ni el respeto a los derechos de los trabajadores.
Ante la evidente ausencia de estadistas en el Gobierno y la abrumadora abundancia de políticos de pacotilla, el liderazgo político y social de Suntracs se consolida y ha surgido como un mal necesario. Como una especie de antídoto peligroso e inflamable, que nos pone a caminar al filo de la navaja. El fortalecimiento de su liderazgo equivale a poner los fósforos cerca de la gasolina. Pese a ello, la beligerancia de Suntracs en los actuales momentos es un factor fundamental y básico para la clase humilde de este país por el hecho simple de que constituyen el único bastión de defensa de sus derechos que tienen al menos los trabajadores de la construcción ante la permisibilidad de un Ministerio de Trabajo que siente cada vez menos compromiso de velar por el cumplimiento de la ley en favor de la seguridad y los derechos laborales de los trabajadores, con tal de favorecer los intereses de los empresarios y los inversionistas so pretexto de incrementar el crecimiento económico y la inversión extranjera. La proliferación de los denominados sindicatos amarillos con el aval del Ministerio de Trabajo para promover la empleomanía en detrimento de los derechos laborales que resultan conculcados por los empresarios inescrupulosos que añoran la vuelta a la esclavitud, es una prueba de ello. Los enfrentamientos, protestas y acciones violentas que esta permisibilidad legal por parte de las autoridades del Ministerio de Trabajo, ha provocado, demuestra inequívocamente la crisis de gobernabilidad que vivimos y que ha dado lugar a que la sociedad panameña y los trabajadores en especial, encuentren como única alternativa hasta el momento lo que el Suntracs nos ofrece, ya que, como dijimos: a falta de pan, buena es la ollama.
El autor es docente, escritor y pintor
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