Manny respondió en su primer reto
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN IDesde el jueves en horas de la tarde, cuando los Bravos de Atlanta subieron a las Grandes Ligas a Manny Acosta, todos los panameños comenzamos a cruzar los dedos y remar para que se hiciera realidad su debut en el mejor béisbol del mundo. Pero el ascenso del espigado tirador colonense, que se sabía era cuestión de tiempo, tomó por sorpresa a muchos y no fue sino hasta el sábado cuando en Panamá la noticia corrió como pólvora. Reconozco que no solo los colonenses, que desde hace 15 años no tenían un grandes ligas después que lo hizo Fernando Ramsey, no durmieron el fin de semana para ver en la pantalla chica a una de las figuras de mayor aceleración hacia el estrellato en la finca de los Bravos en los dos últimos años.
El sábado, cuando se integró formalmente al equipo grande de los Bravos, anunciaron su salida de la cueva frente a los Filis, el equipo donde milita el chiricano Carlos Ruiz, pero no ocurrió nada. Lógicamente había mucha ansiedad por verlo lanzar en la costa atlántica, especialmente en el hogar donde se crió Manny Acosta, en Portobelo, donde se encuentra arraigado el culto al Cristo Nazareno. Finalmente anteayer, domingo, apareció en el line up de los Bravos el nombre de Manny Acosta, en la parte baja del octavo episodio, para registrar su debut en las Mayores.
Eso fue ya en horas avanzadas de la noche del domingo y pocos panameños tuvieron el privilegio de verlo en su primera aparición. Lo que soltó fue veneno y su bola rápida anduvo sobre las 95 millas; realizó siete disparos al plato, seis de ellos fueron strikes, sacó dos outs por roletas al cuadro y el otro fue un ponche. En su primer duelo ante Calicho Ruiz lo obligó a batear roleta. Sin duda respondió con creces a su primer desafío, pero vendrán otros más grandes.
El autor es periodista.
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