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Reportaje especial
Panamá, martes 21 de agosto de 2007
 

CRIMEN EN ISLA VIVEROS.FISCAL AUXILIAR PREVÉ REMITIR EXPEDIENTE ESTA SEMANA CON CARGOS POR HOMICIDIO.

Contradicen versión de la Policía

Luis Martínez dijo que, según la inspección que hizo en la isla, los obreros del Suntracs no tenían armas.

El director de la Policía Nacional confirmó que el cabo Agustín Garay no ha sido separado de su cargo.

LA PRENSA/Bernardino Freire
SEPELIO. Ayer se realizaron las honras fúnebres de los dos obreros del Suntracs muertos en enfrentamientos durante la última semana. 899502
José Otero
Rafael Luna Noguera

panorama@prensa.com

Las investigaciones que adelanta la Fiscalía Auxiliar sobre la muerte del obrero del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción (Suntracs) Luigi Argüelles, contradicen las versiones de la Policía Nacional sobre los hechos ocurridos el pasado 16 de agosto en Isla Viveros.

El fiscal auxiliar, Luis Martínez, informó que en la inspección efectuada en el sitio no se encontraron armas blancas o de fuego en posesión de los obreros que estaban en la isla.

Además, precisó que los resultados de la autopsia practicada al cadáver de Argüelles reveló que su muerte se produjo como consecuencia de disparos de perdigones.

El día de los hechos, la Policía Nacional emitió un comunicado en el que aseguraba que obreros del Suntracs habían llegado a la isla y alterado el orden público, y que tenían armas de fuego y punzantes.

Este versión fue ratificada por obreros de la empresa Maqtec S.A. –que construye un proyecto turístico en Isla Viveros– cuyos testimonios están en el expediente.

La nota de la Policía también indicaba que el cabo Agustín Garay había reconocido haber disparado contra los obreros con su arma de reglamento, pero con municiones de goma.

Por otro lado, Martínez dijo que una hermana de Argüelles –quien había declarado que miembros del Suntracs le entregaron un arma de fuego a su hermano para que participara en la protesta en Isla Viveros– se retractó en su despacho.

La Fiscalía Auxiliar también investiga si agentes de la Policía intentaron sacar del área del suceso alguna de las armas de fuego utilizadas por los agentes del orden público en los enfrentamientos con los obreros.

Hasta ahora, ante la Fiscalía Auxiliar han sido llevados a declarar obreros de empresa Maqtec S.A. y del Suntracs, así como los agentes de la Policía acantonados en la isla.

No obstante, el fiscal Martínez explicó que los dos policías mencionados en los hechos, el sargento Manuel Moreno y el cabo Agustín Garay, aún no han sido llamados a rendir declaraciones.

Según aseguró el funcionario, es probable que esta semana remita el expediente del caso a una fiscalía superior con cargos de homicidio, pero prefirió no suministrar detalles sobre este asunto.

En tanto, el director de la Policía, Rolando Mirones, confirmó que el cabo Agustín Garay se encuentra a órdenes de su comando, aunque no ha sido separado de su cargo.

Además, aclaró que el sargento Manuel Moreno, acusado por el Suntracs como autor del crimen, no es objeto de ninguna averiguación pues él no disparó.

Mirones señaló que las pesquisas que realiza la Dirección de Responsabilidad Profesional estarán listas esta semana.

(Con información de José González Pinilla).

Despiden a Osvaldo y a Luigi

"Osvaldo Lorenzo, Luigi Argüelles, su sangre derramada, jamás será olvidada", gritaban ayer unas 2 mil personas que asistieron al sepelio de los dos obreros que murieron la semana pasada en distintos enfrentamientos.

La misa de cuerpo presente se realizó a las 2:00 p.m. en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en Carrasquilla, en medio del llanto de los familiares. La fila para ver los cuerpos de los dos obreros parecía interminable. Incluso, durante la celebración, la gente se acercaba a los cuerpos de los trabajadores para darles el último adiós.

Lorenzo, quien murió de un tiro en la axila izquierda, en Chilibre, fue enterrado con un gorro negro, un pañuelo rojo amarrado en el cuello y un suéter blanco con su rostro junto al del Che Guevara. Lo pintó su vecino Víctor Rodríguez.

Argüelles tenía una camisa a cuadros de colores suaves y pantalón oscuro. Su padre, Benjamín Argüelles, lloró desconsoladamente la partida de su hijo.

A eso de las 3:00 p.m., los dos cuerpos fueron llevados en procesión hasta el Jardín de Paz, en Parque Lefevre, a casi cinco kilómetros de distancia.

Los dos féretros fueron enterrados uno al lado del otro. "Solo pedimos justicia", dijo Marcelino Lorenzo, padre de Osvaldo.



 
 
 
 
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