| comercio. variedad de la oferta y bajos precios caracterizan la calle.
Múltiples luces en Vía Venetto
A toda hora, un incesante ir y venir de peatones y vehículos revitaliza las ventas de los locales.
Se vende y se empeña de todo, desde joyas, ropa y antigüedades hasta comida china.
| LA PRENSA/Bernardino Freire |
|
|
| LUMINARIAS. Los nuevos casinos reanimaron el movimiento de visitantes al país, en general, y a Vía Venetto, en particular.899516 |
Mario A. Muñoz
andresm@prensa.com
Por su céntrica ubicación y su cercanía a hoteles y casinos, la pequeña calle Vía Venetto es un imán para los turistas. Al recorrerla uno puede ver, a toda hora, un incesante ir y venir de peatones y vehículos que revitalizan las ventas de sus decenas de locales comerciales.
"Ya no solo Vía Venetto es el paso obligado para los universitarios que usan bus en Vía España o Calle 50, sino que por estar pegado al hotel El Panamá, hotel Venetto, Crown Plaza y otros apartahoteles, es uno de los más completos puntos de encuentro para los turistas", señaló el experto en comercio minorista Moisés Ángel.
Como el país, las luces de Vía Venetto brillan y se multiplican. Cada día con más intensidad los visitantes extranjeros llenan las tiendas de artesanías, los restaurantes y los centros de llamadas.
Beatriz Marcano es propietaria de varios locales de internet en esta vía y hace apenas cuatro meses abrió el último.
"Nuestros clientes provienen de hoteles vecinos de diferentes ‘estrellas’ y aprovechan que nos mantenemos abiertos las 24 horas", dice Marcano, que cuenta, por ejemplo, que los marineros de los barcos atuneros después de navegar varios meses tienen una gran necesidad de comunicarse.
Vía Venetto para algunos es como un ‘salsipuedes’ más sofisticado. Se vende y se empeña de todo, desde joyas, batidos, ropa para niños y antigüedades hasta comida china. En una de las veredas ofrecen su mercancía un total de 38 locales, muchos de los cuales son estrechos espacios donde apenas cabe un vendedor.
La variedad de la oferta y los relativos bajos precios caracterizan a la calle, donde también han proliferado los vendedores ambulantes de artesanías, de accesorios para celulares y de empanadas.
"Antes solo venía los fines de semana, pero el turismo ha crecido tanto que vendo molas kunas y pulseras de lunes a domingo", cuenta Graciliano Vergara. La mayoría de sus clientes son estadounidenses.
"Yo me siento un verdadero guía turístico y lo hago gratis. Me preguntan dónde pueden comer, dónde quedan los mall o cuánto deben pagar al taxista", afirma Vergara, que en sus mejores meses obtiene mil 500 dólares en ventas.
Pero el éxito económico no solo trae miel, sino abejas con punzantes aguijones.
Rosalía de Solís, propietaria de Modas Sined, destaca que la calle ha perdido su tranquilidad. "Antes había silencio, ahora hay más extranjeros y menos vigilancia. También hay delincuentes y muchachitas con ropas provocativas, sin ningún recato".
Beatriz Marcano añade que ha proliferado el "raterismo": sujetos que hurtan celulares y objetos de valor, e incluso se han llevado un disco duro de su local.
Javier Macías, dueño de la casa fotográfica El Halcón, con 49 años en el lugar, se queja por la falta de estacionamientos y las boletas que reciben sus clientes por estacionarse en la calle. "Se están llevando los vehículos con grúas porque los policías dicen que está prohibido estacionar aquí, pero dónde van a dejar los carros", señala.
De día es un problema estacionar. De noche, la calle se convierte en una zona roja.
"Hay atractivas mujeres que esperan a sus clientes y también se dan asaltos, pero es que la calle no tiene luminarias públicas y, aparte del casino o de una casa de empeño, durante la noche permanece en penumbras", advirtió molesto un comerciante que no quiso identificarse.
De una calle tranquila a una vía turbulenta
En una de las paredes de la casa fotográfica El Halcón está colgada una fotografía tomada en 1948, en el día de su inauguración. En esa época, la Vía Venetto, que se llamaba simplemente calle 55, mostraba casas de penca y lotes baldíos, que más recordaban al interior que a una calle céntrica y comercial de la capital. "Vía Venetto por muchas décadas fue un lugar periférico, extramuros.
Por allí funcionaba un canódromo, donde había carreras de perros", recuerda el historiador Harry Castro. Hace 10 ó 15 años predominaba su vocación residencial y, de pronto, se transformó con la llegada de los hoteles, restaurantes y bares.Uno de los hechos más violentos registrados en la vía ocurrió justamente en un centro de diversión. En marzo de 1990 estalló un artefacto explosivo de mediano poder en el interior de la discoteca-bar My Place. A consecuencia de la explosión murió el soldado estadounidense Anthony Ward. Unos 15 militares estadounidenses y 12 civiles panameños resultaron heridos.
|