| ADOLESCENTES. DESCONOCIMIENTO DE LAS REACCIONES DEL CUERPO.
Autoperforación en la piel
Los jóvenes se perforan ellos mismos su cuerpo ignorando los peligros a los que se enfrentan.
Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com
Aunque para algunas personas las autoperforaciones corporales puedan parecer un fenómeno extraño, entre los jóvenes es una práctica frecuente, y por razones variadas: para decorar sus cuerpos, demostrar que pertenecen a un grupo social diferente, por moda o como un signo de valentía o rebeldía.
En este sentido, Amílcar Paz, miembro de la Sociedad Internacional de Dermatología Cosmética, comenta que no se opone a esta forma de identidad de los jóvenes, lo que le preocupa es que lo hagan entre ellos mismos y no busquen profesionales que les hagan un procedimiento que no ponga en riesgo su salud.
"Llegan al consultorio con infecciones, reacciones alérgicas, sangrados, daños en los nervios y queloides (cicatrices gruesas). En otros casos en donde se comparten agujas se corre el riesgo de que las infecciones sean provocadas por virus como la hepatitis, el tétano, las bacterias, los hongos y en casos muy extremos, por el VIH".
Expresa el especialista que estas infecciones causadas por bacterias o virus que penetran en el sitio de la perforación pueden aparecer a largo plazo, incluso, después de culminado el proceso de cicatrización.
Las joyas que escogen los jóvenes para colocarse en las áreas perforadas también son un peligro, explica el especialista, ya que si son demasiado pequeñas, pueden cortar la irrigación sanguínea en el área trabajada, causando hinchazón y dolor.
Si la pieza es muy delgada, pesada o la persona es muy alérgica a un determinado tipo de metal, su cuerpo puede rechazar la prenda porque la considera un "cuerpo extraño". "Hay casos en que la piel se rasga por sí sola o se expande para obligar al objeto a desprenderse de ella", añade Paz.
Por su parte, la dermatóloga Margarita Suira menciona que es importante que los jóvenes conozcan que el tiempo de cicatrización varía según el área corporal perforada y que hay áreas que por su naturaleza tienen mayor riesgo de infección bacteriana.
Por ejemplo, las perforaciones en los lados de las orejas, que contienen cartílago, pueden tardar entre cuatro meses y un año en cicatrizar por la presión que se ejerce sobre ellos al dormir.
Las perforaciones en la lengua se hinchan mucho al principio, pero cicatrizan bastante rápido si se usa el tipo adecuado de joya, preferiblemente acero quirúrgico, o los más costosos como el oro de 14 kilates, titanio o niobium. "Las joyas de metal en la lengua pueden dañar las encías y el esmalte de los dientes", advierte la doctora.
En algunos casos, las intervenciones en los pezones pueden dañar alguna de las glándulas productoras de leche en la mama, lo que puede provocar infecciones o problemas más si la mujer decide amamantar a su bebé.
En el ombligo, hay mayor riesgo de infección por la irritación que produce la ropa ajustada en ese lugar.
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