| TERRITORIO EN DISPUTA.
Heridas fronterizas remecen relación entre Chile, Perú y Bolivia
Mauricio Weibe
La frontera entre Perú, Bolivia y Chile fue remecida ayer por los conflictos provocados por el reclamo peruano de un amplio espacio marítimo que Chile considera propio y el interés boliviano de obtener un trozo del territorio en disputa.
La crisis motivó la citación indefinida del embajador de Santiago en Lima, Cristián Barros, en medio de especulaciones de prensa sobre el desplazamiento de buques de guerra a la frontera.
Hace pocos días se complicó la opción que Bolivia acceda al océano Pacífico, como negocian Santiago y La Paz, según reveló el presidente Evo Morales.
El diferendo surgió luego de que Perú publicara un mapa haciendo unilateralmente suyos territorios marítimos que Chile considera como propios en virtud de tratados firmados en 1929, 1952 y 1954.
La medida del gobierno del presidente Alan García es la antesala inevitable para llevar el caso a la Corte Internacional de La Haya, lo que pararía por años una solución a la mediterraneidad boliviana.
En Chile, el Gobierno, el Congreso y la oposición calificaron de "inaceptables" las acciones de Perú, aunque los actores difirieron sobre el manejo de la política exterior, algo inusual.
Desde Bogotá, el canciller peruano, José Antonio García Belaunde, aplacó el debate y dijo que la publicación del mapa solo cumple con lo que ordena una ley aprobada en 2005, bajo el mandato de Alejandro Toledo.
En Bolivia, el conflicto será tema obligado hoy, martes, cuando el canciller David Choquehuanca explique al Congreso el avance de negociaciones para devolver a Bolivia su cualidad marítima.
La crisis, además, sorprende a los presidentes y sus gobiernos con dispares niveles de apoyo interno, lo que incide en sus capacidades de movimiento en política exterior.
De hecho, el diputado oficialista chileno Jorge Tarud, uno de los políticos más influyentes en relaciones exteriores, denunció que la acción de Perú solo busca recuperar votos para el alicaído Alan García.
Pero la presidenta Bachelet tampoco tiene espacios para mostrar debilidad, toda vez que recién aparece conteniendo su caída en las encuestas, donde la mayor crítica de la ciudadanía es a su liderazgo.
Por ello, la publicación del mapa no solo interferirá en las relaciones trilaterales, sino que también los equilibrios internos.
En esa línea, el vocero del Gobierno chileno, el ministro Ricardo Lagos Weber, matizó la gravedad de la crisis y señaló que "en materia diplomática siempre hay espacios para el diálogo y el consenso".
Sin embargo, los diputados oficialistas y dirigentes de la oposición calificaron de grave lo sucedido y pidieron claridad en la política exterior, conducida por el canciller Alejandro Foxley.
El diputado Tarud calificó además como un "hecho extraordinariamente grave" lo sucedido, y alertó que Perú puede promover incidentes fronterizos, para respaldar su posición.
Igualmente, el presidente de la Cámara Baja, Patricio Walker, definió el acto peruano como "abierta provocación" y suspendió un viaje a Lima que incluía una reunión con el presidente García, en una otra señal de enfriamiento en las relaciones bilaterales.
Así, la relación entre Perú, Bolivia y Chile sigue herida por la Guerra del Pacífico (1879-1883), en la que las tropas chilenas dejaron sin salida al mar a Bolivia, anexaron miles de kilómetros cuadrados peruanos y ocuparon Lima por seis meses.
DPA
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