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Reportaje especial
Panamá, martes 14 de agosto de 2007
 

BARRIOS MARGINALES.

Pedir y pedir... soy capitalino

José Miguel Guerra

Cada día son más las personas que viven en barrios marginales o en casas condenadas que quieren que el Estado les resuelva sus problemas sin tener que pagar un centavo por ello. Desde elmomento en que se quema una casa condenada, hasta cuando se da una inundación, salen en los medios de comunicación muchos de los afectados a pedir, sin el menor reparo, que les regalen, que les arreglen, etc. Pero, eso sí, sin que les cobren nada.

Políticas populistas, muchas utilizadas desde la época de la dictadura militar, pusieron en práctica el sistema oportunista de pedir y pedir. Así nacieron tantas iniciativas pagadas con los impuestos que paga el pueblo, para beneficiar a vagos, juega vivos y otros parásitos de la sociedad.

Nadie les arregla las casas a los residentes de Chanis cuando se inundan, por poner un ejemplo, tampoco se ha exigido responsabilidad por la mala construcción que se hizo en ese proyecto. Si uno no tiene para pagar la letra de su casa, el banco nos la quita y ya, pero esta gente hasta tiene el descaro de hacer manifestaciones cuando le cortan el suministro eléctrico, como ocurrió en Río Abajo.

Todo esto pasa a ciencia y paciencia de las autoridades, quienes no ponen un alto a este juega vivo y siguen premiando la mediocridad y el descaro. Lo primero que dicen estos "afectados" es que son personas humildes, como si la humildad tuviera algo que ver con el no tener recursos; su falta de recursos no fue porque nosotros o el gobierno quiso que no tuvieran.

Mientras algunos de sus contemporáneos estudiaron e hicieron un esfuerzo por tener una vida productiva, muchas de estas personas solo se dedicaron a bailar, pasarla bien y a ser, según ellos, los más vivos.

Hoy, con un cúmulo de problemas, con más hijos de los que pueden mantener, sin preparación académica o educación, son una carga para la sociedad y, para colmo, muchos viven en las mejores tierras de la ciudad de Panamá. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para que sean reubicados todos estos barrios que solo son focos de crímenes y violencia?

No faltan los demagogos que dicen que son barrios históricos y que estas personas tienen derecho a residir en ellos, lo cual no es falso, pero, al igual que todos los demás mortales, tienen la obligación de pagar por sus servicios públicos, de reparar sus casas, de ser respetuosos de la ley, de no ser carga para el Estado y de contribuir a la sociedad.

Con el devenir de la historia se han perdido oportunidades de oro para mudar a toda esta gente de esos barrios. Ahora espero que, aunque siguen recibiendo gratis los obsequios que pagamos con nuestros impuestos, por lo menos traten de que sean mejores ciudadanos y no una lacra que carcome al resto de los que vivimos en la capital.

El autor es periodista y productor de TV



 
 
 
 
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