| NEGOCIACIONES.
Camino al fracaso
Thomas Brey
Una mesa de negociaciones al aire libre, con dos sillas colocadas en forma invertida sobre la misma y un serbio y un albano a izquierda y derecha enterrados hasta la cabeza. Así ve el mejor caricaturista político serbio, Corax, las perspectivas de éxito de la nueva ronda de negociaciones que se inicia mañana en Belgrado sobre el futuro de la provincia secesionista de Kosovo.
El mensaje es claro: el nuevo intento de Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Rusia por encontrar una fórmula de acuerdo para Kosovo carece de posibilidades de arribar a una solución consensuada por las partes.
Los líderes albanokosovares reafirmaron esta semana, una vez más, cuál es su objetivo innegociable. No están dispuestos a poner en discusión su voluntad de separar a Kosovo de Serbia para formar un estado independiente y tampoco admiten la posibilidad de una partición de la provincia o la implementación del plan del frustrado mediador de la ONU Martti Ahtisaari. El ex presidente finlandés había propuesto una independencia limitada para Kosovo bajo supervisión de la UE.
Los albanokosovares cuentan con pleno apoyo de Estados Unidos y también la UE está a favor de su independencia, mientras que Serbia es respaldada por Rusia en su postura contraria a la secesión, admitiendo solo un estatus de autonomía para Kosovo.
Aun cuando todos los diplomáticos acreditados en Belgrado coinciden en que no deben esperarse los resultados buscados en las nuevas negociaciones, se reconoce que el renovado esfuerzo diplomático tiene un fin subsidiario.
Se trata de superar las reticencias de los miembros de la UE que solo aceptarían una independencia de Kosovo si es respaldada por una resolución de la ONU, entre ellos Alemania, que lleva la representación comunitaria en las negociaciones a través de su embajador en Gran Bretaña, Wolfgang Ischinger. Pero la vía a través de la ONU está bloqueada por la amenaza de veto por parte de Rusia, cuyo gobierno solo está dispuesto a avalar un acuerdo que satisfaga también a Belgrado.
Las nuevas negociaciones podrán dejar en claro a los estados reticentes de la UE, entre los que también se encuentran España, Rumania y Eslovaquia, que se han agotado realmente todas las posibilidades de búsqueda de un consenso. Kosovo podría proclamar entonces unilateralmente su independencia con apoyo de Estados Unidos y la UE, estiman las fuentes diplomáticas. Washington, que hace tiempo está dispuesto a reconocer la independencia de Kosovo, quiere evitar de este modo que la cuestión kosovar genere nuevas divisiones entre los europeos.
El ex ministro de Relaciones Exteriores serbio Goran Svilanovic, en tanto, cree que las negociaciones podrían finalmente culminar con una división de Kosovo. Se separaría de la provincia, manteniendo su unión con Serbia, un territorio compacto en el norte, habitado por la minoría de alrededor de 80 mil kosovares serbios.
Los albanokosovares podrían ser compensados por la pérdida territorial con la anexión de las comunidades meridionales serbias de Presevo, Bujanovac y Medvedja, especulaban hoy los medios en Belgrado. Las cerca de 80 mil personas que constituyen una mayoría de etnia albana en esas localidades ha demandado desde hace tiempo su inclusión en Kosovo.
DPA
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