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Reportaje especial
Panamá, viernes 10 de agosto de 2007
 

ACCIDENTES. El DRAMA DESPUÉS DE LA MUERTE DE UN OBRERO.

Cuando el progreso se viste de luto

En 2005, la CSS pagó 4.1 millones de dólares en concepto de subsidios por accidentes de trabajo.

De 21 mil inspecciones realizadas en dos años, se han paralizado 500 proyectos en todo el país.

LA PRENSA/Jorge Fernández
AL FILO DE LA MUERTE. Obreros de la construcción exponen su vida a diario, cuando se dedican a su faena sin las mínimas normas de seguridad. 893725
José González Pinilla
Rafael Pérez

panorama@prensa.com

Los datos son nefastos. Cada año se producen unos 60 mil accidentes mortales en el mundo en las áreas de trabajo; una muerte cada 10 minutos. El 17% de estos accidentes, ocurre en el sector construcción.

En Panamá, donde actualmente se construyen 400 edificios y trabajan 115 mil obreros, las noticias sobre muertes de trabajadores mientras ejercen sus faenas, no dejan de llenar los diarios.

2006 cerró con 28 muertos y este año le sigue los pasos. 17 obreros han perdido la vida. El hijo de Simón Ábrego Soto es parte de la estadística. Murió un viernes 16 de marzo intoxicado en una alcantarilla.

Por eso, en la casa de la familia Ábrego Pineda todavía hay un ambiente de tristeza y luto. Ninguno de los que viven allí supera la muerte de Agustín, el hijo menor del hogar.

Su madre, Rosa Pineda, mira la foto de Agustín sobre el mueble del televisor y lanza un suspiro, mientras su esposo, Simón Ábrego Soto, un obrero pensionado, cuenta cómo murió su hijo, de 33 años.

El día de la tragedia, Agustín había recorrido el proyecto para verificar si todos los trabajadores habían reiniciado sus labores luego del almuerzo. "Me dijo: papá, ya todos están en sus puestos", contó el señor. De pronto llegó la inesperada noticia: Anel Adames, de 50 años, había caído dentro de una cámara del sistema de alcantarillas del proyecto residencial Plaza Valencia en Alcalde Díaz.

Adames tenía que limpiar el drenaje de aguas servidas del residencial en construcción. Por eso se percató de que una de esas cámaras del sistema estaba llena de "aguas negras", que se habían filtrado de un antiguo tanque séptico, levantó la tapa de acero y un fuerte vapor le golpeó el rostro hasta dejarlo mareado. Segundos después, cayó dentro del alcantarillado.

En ese instante, Agustín corrió con el instinto de que algo peor había sucedido. En efecto, su compañero había muerto. Sin razonar, intentó rescatarlo y el vapor lo asfixió, dijo su padre.

"Yo salí corriendo tras él, pero con mis rodillas desgastadas no pude llegar a tiempo. Luego intenté salvar a mi hijo, pero los otros trabajadores me lo impidieron, si no yo estuviera muerto también", narró.

Ábrego Soto, con su bastón siempre al lado, dice que el Sindicato de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) los apoyó con mil 500 dólares. Todavía esperan el seguro de vida de 23 mil 500 dólares al que tiene derecho y el pago que debe desembolsar el Departamento de Riesgos profesionales de la Caja de Seguro Social (CSS).

Henry perdió el brazo

Cuando Henry Valdés llamó el elevador que lo llevaría del piso 14 a la planta baja del proyecto Torres de las Américas, en Punta Pacífica, no se dio cuenta de que estaba parado en un mal lugar.

El contrapeso de metal que baja cuando el elevador sube y viceversa, le presionó el brazo derecho, dejándolo contra el piso y con el brazo aplastado. "Empecé a gritar para que me ayudaran porque el contrapeso me iba a lanzar al vacío", contó. Sus compañeros lo sostuvieron por la mano izquierda para que no cayera al piso 14. Fueron 10 minutos de desesperación y angustia, dijo. De allí lo llevaron al Complejo Hospitalario, donde le amputaron el brazo.

Ahora Valdés, con 21 años, reclama 9 mil dólares que supuestamente le debe pagar la compañía de seguro.

En julio de 2006, la Caja de Seguro Social (CSS) lo declaró impedido y lo pensionó. Ahora recibe 170 dólares al mes.

El calvario por el seguro

¿Qué sigue después que un obrero fallece? Empieza una historia larga de trámites para cobrar el seguro de vida (de 23 mil 500 dólares) al que tienen derecho los trabajadores si están afiliados a Suntracs.

Según Benigno Amaya, director de finanzas de la CSS, el trabajador que se accidenta tiene derecho a un subsidio de incapacidad, pensiones temporales y permanentes, que van de acuerdo con el salario que ganaba el obrero.

En 2005, la CSS pagó 4.1 millones de dólares en concepto de subsidios por accidentes de trabajo. Cada año ocurren más de mil accidentes de trabajo en las faenas de la construcción.

Datos del Programa de Salud Ocupacional de la CSS indican que 500 millones de dólares en pensiones, subsidios e incapacidades por riesgos profesionales han sido pagados por la entidad desde que se inició la cobertura de los riesgos profesionales en 1970.

Mientras que el viceministro de Trabajo, Edwin Salamín, dijo que en dos años y medio han realizado 21 mil inspecciones en construcciones en todo el país.

De ese total, 500 proyectos fueron paralizados por tener irregularidades. "Hemos sancionado un centenar de ellos", aseguró, sin embargo, la máxima multa que puede imponer el Ministerio de Trabajo (Mitradel) es de 500 dólares.

El Mitradel tiene actualmente 58 inspectores para fiscalizar 400 proyectos en todo el país, lo que significa que cada inspector tiene a su cargo alrededor de siete proyectos.

PROCEDIMIENTO JUDICIAL

En las muertes de los obreros de la construcción, la Fiscalía Auxiliar también tiene parte. A ella le toca poner en marcha su primera diligencia cuando se practica el levantamiento del cadáver, aunque no solo en esos casos, sino también en los accidentes de tránsito.

Transcurridas las investigaciones, esa agencia de instrucción determina si hay indicios que adviertan un posible delito, explicó Adolfo Pittí, uno de los abogados que asiste legalmente a Suntracs.

Si las investigaciones revelan que hubo dolo, el expediente es enviado a una de las fiscalías superiores que manejan casos de homicidio, dijo Rolando Rodríguez, quien fungió como fiscal en el Ministerio Público.

Si, por el contrario, se determina que la muerte fue accidental, el expediente es remitido a una fiscalía de circuito.

Antes de las reformas al Código Penal, explicó Rodríguez, si el hecho investigado involucraba a una sola víctima fatal era conocimiento de la esfera municipal. En caso de que hubiese más de un muerto, entonces correspondía a la instancia circuital.

Tras la reformas al Código Penal, las muertes culposas son conocidas por una fiscalía de circuito, añadió.

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