| EL SUEÑO DE BOLÍVAR.
El presidente Chávez y el Libertador
Miguel A. Espino Perigault
De las manifestaciones políticas del presidente venezolano, Hugo Chávez, la más incoherente es la de presentarse como el encendido discípulo de el Libertador Simón Bolívar, a quien reclutó en las filas de su "socialismo del siglo XXI", movimiento al que llama "revolución bolivariana".
Tanto el señor Presidente como sus asesores parecen desconocer el verdadero sentido del ideario bolivariano, el cual, ni siquiera figurativamente puede calificarse de socialista. Para cualquier estudiante latinoamericano, Bolívar es, ante todo, el paladín de la libertad, la justicia y la democracia.
La identificación y el compromiso de Bolívar con la democracia son claros y convincentes, más que en el campo militar, en el de las letras y, sobre todo, en el del periodismo. Fue esta una actividad que Bolívar ejerció plenamente y en la cual volcó su genio literario. Además, hizo del periodismo un arma auxiliar en sus luchas libertadoras de los pueblos a los cuales aspiraba unir "en un todo", como expresaba en el célebre discurso de Angostura (Ciudad Bolívar, hoy) en 1819, al proclamar que la "unidad, unidad, unidad debe ser nuestra divisa". (Chávez es acusado de irrespetar al periodismo independiente y de desunir a la sociedad venezolana).
Un año antes de Angostura (1818) salía a la luz, en esa ciudad, el periódico Correo del Orinoco, fundado por Bolívar el 27 de junio. La imprenta había sido adquirida poco antes en la isla de Trinidad. Bolívar decía que una imprenta era tan útil como los pertrechos. (En esto. Chávez coincide con Bolívar. ¿Por eso teme a los medios?).
El respeto de Bolívar por la verdad y por la misión del periodismo libre se evidencia en esta declaración: "Somos libres, escribimos en un país libre (en la zona liberada) y no podemos engañar al público". En carta a un amigo, expresaba su temor de que la imprenta fuese utilizada para hacer el mal: "Es un arma –dijo– que nos es dado a todos manejar con acierto y justicia".
Estos y otros pensamientos similares, y el principio ético de no utilizar el engaño y no ofender a las personas, son tanto más admirables, cuanto que proceden de un militar que había decretado la guerra a muerte (algo inaceptable hoy). Además, aunque Bolívar era atacado furiosamente y con toda clase de injurias en los periódicos españoles, Bolívar evitaba ofender. (Algo que no imita Chávez).
Bolívar no solamente escribió en El Correo del Orinoco; lo hizo en La Gazeta de Caracas (1814), y en El Observador, de Bolivia (1825). Al director de este periódico, el general Tomás de Heres le reclamó, una vez, "el mal gusto" y "la desatención a las reglas del buen periodismo", en la publicación. (Carta similar podría enviarleBolívar a Chávez por su programa televisivo).
En la Constitución Política propuesta por Simón Bolívar se consagra (Art. 4), "el derecho de expresar (los ciudadanos) sus pensamientos, opiniones, de palabra y por escrito, o de cualquier otro modo... es el primero y más estimable del hombre en sociedad. La ley misma no puede prohibirlo; pero debe señalarle justos términos haciendo a cada uno responsable de sus escritos y palabras". (Chávez no parece pensar igual).
Al Presidente venezolano quizá le gusta la idea de ensayar alguna que otra curiosa propuesta política de aquellos tiempos (la presidencia vitalicia y la dictadura), pero no las más democráticas y respetuosas de las libertades, como las que Bolívar demuestra en su concepción del periodismo libre y responsable. Bien haría el presidente Chávez en descubrir el ideario bolivariano auténtico, que buscaba la unidad, no la uniformidad; la vigencia de las virtudes ciudadanas y el respeto a las instituciones democráticas en un estado de derecho. Eso sería realizar el sueño de Bolívar.
El autor es educador
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