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Panamá, viernes 10 de agosto de 2007
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A limpiar la casa

Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com

OPINIÓN.Como era de esperarse nada nuevo hubo en el informe netamente técnico del trabajo de la selección nacional de béisbol mayor en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, que no se haya tratado en nuestra anterior columna en la que nos referimos al ahora desechado instructor cubano cubano Alfonso Urquiola. Ciertamente el mentor cubano volvió a poner el dedo sobre la llaga al recomendar que se haga una reestructuración de la selección, pero no es la primera vez que un mánager recomienda a los federados hacer cambios urgentes en la tropa elite de la pelota istmeña y al final nada se hace por cambiar las cosas. Por supuesto que hay que hacer una transformación seria de la selección y comenzar a trabajar de inmediato con aquellos jugadores jóvenes que están esperando su espacio para sustituir a los peloteros que ya cumplieron su ciclo.

Hay muchos peloteros que ya no dan más y debieran tomar la misma decisión que adoptó el veterano lanzador Bienvenido Cedeño, quien se retiró de la selección después del Clásico Mundial de Béisbol. Obviamente se trató solamente de un informe técnico resumido en tres puntos que son buenos indicadores para comenzar a hacer los cambios en la selección, pero creo que Urquiola se quedó corto al no incluir de manera obligatoria en algún párrafo las razones de peso que lo llevaron a renunciar al mando de un excelente proceso nuevo con la tropa que él mismo se encargó de poner a funcionar y que en menos de seis meses dio grandes frutos.

Señores, le pegamos a Cuba dos veces con una selección de raíces criollas que ya venía experimentando algunos cambios positivos en su estructuración. Se descubrieron fenómenos como Ricardo Montilla, un rematador con mucho futuro en la selección o la importante inyección que significó para el cuadro interior el corajudo infielder herrerano Víctor Almengor.

Bien o mal se montó un proceso con la selección nacional que bailó sus primeras piezas al son cubano, pero nada de eso importó y al final terminamos destruyéndolo como resultado de un pésimo manejo de los dirigentes de la pelota criolla. Ahora bien, estoy de acuerdo en que hay que renovar la selección, pero también creo que hay que hacer una transformación seria en la dirigencia para llevar al béisbol hacia otros derroteros. En la siguiente entrega hablaremos sobre los nuevos técnicos cubanos al frente de la selección.

El autor es periodista.




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