| PANAMÁ Y COSTA RICA.
Una fecha memorable
Johnny Sáurez Sandí
El 7 de agosto pasado, Panamá y Costa Rica, en un acto celebrado en San José, con la presencia de los señores presidentes, don Martín Torrijos Espino y don Oscar Arias Sánchez, al estampar sus firmas, concluyeron el largo, pero productivo proceso de negociación de un tratado de libre comercio (TLC), que abre muchas puertas en el edificio de las ya excelentes relaciones existentes entre ambos pueblos y gobiernos.
Panamá y Costa Rica, vecinos para la eternidad, en los últimos cien años han transitado por sendas paralelas en armonía y respeto recíprocos; panameños y costarricenses como pocos vecinos en el mundo, disfrutan de una frontera de paz, concordia, diálogo y entendimiento recíproco.
El Tratado que recién se firmó es el inicio de una nueva etapa que garantiza un mayor y fluido intercambio de bienes y servicios. Ambas economías por su diversidad se complementan. Panamá cuenta con una gran experiencia en el manejo de una economía basada principalmente en los servicios bancarios, portuarios, de transporte multimodal y en su frontal actividad derivada del dinamismo del Canal como centro de comunicación mundial. Costa Rica, por su lado, fundamenta su actividad productiva en la generación de servicios turísticos, en la agroindustria y en la producción de tecnologías de punta.
El panorama que se dibuja hoy es muy halagüeño para ambas economías y sus respectivos pueblos que comparten valores y sueños comunes. Como mercados inmediatos están ahora, más que nunca, en la capacidad de ofrecerse mutuamente una serie de servicios y productos en mejores condiciones y con mayor agilidad.
Sin duda, las dos naciones están interpretando las señales de los tiempos de la globalización de manera oportuna y pragmática. Ambos países se esfuerzan y con suceso atraen millonarias inversiones externas que demuestran la existencia de mercados abiertos que generan confianza en los inversionistas foráneos.
Para dos estados pequeños como los son Costa Rica y Panamá, en el panorama global de hoy día, no hay otra solución que acoplarse a los bloques económicos más poderosos, deben buscar aquellos nichos y actividades en los cuales son realmente competitivos y así afianzarse en el contexto mundial con la ayuda, el empuje, la educación y la creatividad de su gente.
El gran paso que se ha dado, ciertamente traerá muchos beneficios, entre ellos, mayores posibilidades de empleo y bienestar a ambos lados de la frontera tico- panameña.
El autor ministro consejero de la Embajada de Costa Rica
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