Nuestros indígenas siempre han sido motivo de orgullo a la hora de hablar de Panamá como un país con diversidad étnica y cultural; sin embargo, a la hora de pensar en ellos como un grupo importante de nuestra sociedad que debe ser integrado al desarrollo nacional, hay que reconocer que estamos en deuda. Y es que –si acaso– solo nos acordamos de los indígenas en un día como hoy, en el que celebramos el día de los pueblos indígenas.
Es innegable que nuestros indios son la mejor representación de la riqueza cultural e histórica que tiene nuestro istmo; sin embargo, sigue siendo el grupo social y económicamente más marginado de la sociedad, cuyos niveles de pobreza deben avergonzar a todo panameño.
Gobiernos vienen y van, y el progreso de las etnias indígenas sigue siendo una bella promesa en campañas electorales. Ya es hora de definir una política indigenista que valore a estos grupos vulnerables y que, además, sea digna de una nación que se jacta de ser la cuna de la diversidad. |