| VIENE DE LA 1B. EL COMIENZO DE SAMY SANDOVAL.
Siguiendo sus pasos
El acordeonista pulió sus conocimientos estudiando con Jeremías Vega, y a los 15 años era casi un experto.
| LA PRENSA/Eric Batista |
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| Viven una herencia musical.890234 |
Helkin Guevara
hguevara@prensa.com
Samy Sandoval mostró interés por el acordeón desde que tenía 8 años, y en aquel tiempo sólo agarraba el acordeón y lo arrastraba por toda la casa porque no podía cargarlo, cuenta Dolores Salamín de Sandoval, madre del músico panameño.
"Él [Samy] trataba de tocarlo, pero no podía. Al ver ese entusiasmo su papá [Luis] lo subía a sus piernas y le decía cuáles eran las notas que tenía que tocar", narra Dolores.
Agrega que así "batallaron" por más de un mes hasta que el pequeño Samy pudo "machucar" la pieza solo. "Eso fue una alegría muy grande para él [el padre]. No cabía dentro de sí".
Transcurridos dos años, el ahora acordeonista profesional, logró dominar el instrumento y ganó un concurso de acordeones en Las Tablas.
Dolores contó que su esposo empezó a llevar al joven a las presentaciones que le salían, las cuales eran esporádicas, y Samy interpretaba una o dos piezas con el resto del conjunto típico para abrir el show, luego lo enviaba a descansar. "Las personas iban a las actividades para ver al niño prodigio, como le solían decir", cuenta.
Posteriormente Samy pulió sus conocimientos estudiando con Jeremías Vega y a los 15 años era casi un experto.
Ese es el proceso que comienzan los hijos del acordeonista, Sammy Samuel al igual que el padre desde los ocho años y Samuel Saúl a los dos años.
La esposa del intérprete de La quemazón Iraida de Sandoval reconoce que Samuel Saúl aún es muy pequeño, pero coincidió con su suegra al decir que el "pequeñín" es quien más entusiasmo muestra por el instrumento, "hay días en los que no se despega de él, lo arrastra por toda la casa, además de contar con el carácter extrovertido de su tía Sandra".
"Al mayor también le gusta, pero su prioridad debe ser el colegio, lo que no le deja tanto tiempo para darle continuidad a las prácticas. Me parece bien que quieran cultivar el arte de su padre", agrega.
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