| TESTIMONIO.EL DÍA A DÍA DE LOS MENORES EMPACADORES.
Personajes tras las carretillas
La socióloga Emma Mendoza dice que los niños empacadores son abusados constantemente.
El Mides asegura que se llevan a cabo programas de vigilancia de los menores empacadores.
| LA PRENSA/Maydée Romero |
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| CRUDA REALIDAD. Alrededor de mil adolescentes empacan en los supermercados del país.890553 |
Edgar Enrique Figueroa
efigueroa@prensa.com
A eso de las 11:00 de la noche, cuando los compañeros de Isidro Rivera –que cursan el quinto grado de la Escuela San Martín, en Cerro Batea– están durmiendo, él va rumbo a su casa después de una jornada de trabajo.
Rivera tiene 10 años y labora en un supermercado de la localidad. Es a la medianoche cuando le queda tiempo para estudiar.
La situación de Rivera y los demás niños que trabajan no ha variado mucho. "Ellos son objeto de abuso y explotación", considera Emma Mendoza, socióloga de la Universidad de Panamá.
En 1996, ella realizó un estudio socioeconómico sobre los menores que empacan mercancía en los supermercados de la capital.
Hace poco revisó el informe nuevamente, concluyendo que la situación sigue siendo igual que hace 11 años.
Un ejemplo de ello es que los empacadores asumen funciones que no les corresponden. "Los mandan a cargar y a pesar mercancía, a ordenar productos y a acomodar anaqueles".
La socióloga aboga por los menores y dice: "A los pequeños trabajadores no se les paga un salario, y mucho menos los aseguran; ellos dependen de las propinas que les dan los clientes por empacar o cargar las bolsas hasta los carros. Con estas prácticas, los muchachos están subsidiando algunos supermercados, no a todos", aclaró Mendoza.
¿De quién es la culpa? La socióloga arremete contra las autoridades, indicando que no hay una reglamentación que proteja a los niños empacadores, ya que nadie los supervisa para ver si son abusados.
Patricio Rodríguez, de 16 años, ha experimentado en carne propia esta realidad. Él es estudiante del Centro de Educación Básica General Jerónimo de la Ossa, en San Miguelito, y cuenta que desde los 10 años se gana la vida trabajando.
"Lo hago porque tengo que ayudar a mi mamá; yo vivo con ella y mi abuela que está enferma". Este adolescente asegura que va "más o menos en la escuela" y asume con resignación que por trabajar tiene poco tiempo para los estudios.
Rodríguez señala que en el oficio de empacador son muy comunes los regaños.
LOS MALOS TRATOS
Lo expresado por Patricio fue corroborado por Mendoza. Contó que le ha tocado escuchar cómo son maltratados verbalmente algunos niños.
Según Mendoza, alrededor de mil adolescentes trabajan en los supermercados de la capital, y en los últimos años se han sumado niñas, quienes terminan allí por razones económicas. Lo que ocurre es preocupante, sin embargo, la experta cree que hay que diferenciar entre lo real y lo ideal. "Es ideal que los niños y jóvenes no trabajen y se dediquen a hacer sus tareas, pero lo real es que tenemos cifras alarmantes de pobreza en el país".
De hecho, la Encuesta de Hogares de la Contraloría General de la República revela un porcentaje de pobreza en el país de 37.2%, lo que encierra a más de un millón de panameños. En ese sentido, Mendoza tiene su propia opinión y cree que "las encuestas son maquilladas", pues la pobreza en todo el país es de aproximadamente un 45%.
La buena noticia es que "no todo está perdido". Mendoza sugiere regular el trabajo de los niños en los supermercados con reglas que los protejan física, económica y emocionalmente, y no solo "escribirlo en un papel".
La opinión de la socióloga contrasta con lo expresado por María Mela, de la dirección de Niñez del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
Según Mela, esta institución mantiene un programa de vigilancia de los menores empacadores, que se lleva a cabo cada dos meses.
Mela señala que la mayoría de ellos está entre 13 y 17 años, aunque en los últimos tiempos se han reducido las edades a 8 y 10.
"Detrás de cada menor hay un mayor", asegura Mela, al referirse a aquellos padres que han sido sorprendidos cuando obligan a sus hijos a trabajar.
"Lamentablemente, el Mides no lleva un registro de niños empacadores que laboran, y mucho menos sanciones para los adultos que los explotan", manifiesta Mela.
La fórmula ideal para mejorar el panorama, asegura Mela, es que haya responsabilidad compartida entre la familia, el niño y los representantes de supermercados, y así garantizar una mejor calidad de vida a estos menores.
Una realidad, varias caras
.NÚMERO: 47 mil 976 personas de entre 5 y 17 años, trabajan en nuestro país.
.DISTRIBUCIÓN: De esa cantidad, 14 mil 991 son niños, niñas y adolescentes de las áreas urbanas, y 32 mil 985 son de áreas rurales.
.PROGRAMA: Como parte del programa de erradicación del trabajo infantil se han entregado a la fecha, mediante el Ifarhu, aproximadamente 2 mil becas. Estudiantes indígenas también han recibido becas escolares.
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