| VALORES EQUIVOCADOS.
Las celdas VIP
Rafael Montes Gómez
La promoción comercial de algunos productos como Plasma TV, microondas, refrigeradoras, celulares, relojes, ropa, autos, etc., van ligados a una marca específica que a menudo representa una imagen como símbolo de status social. Al menos así se cree desde inicios de los años de la posguerra (1950) con el auge de la TV y los publicistas. Me refiero a lo que el sociólogo Thorstein Veblen llamó la "emulación pecuniaria", que no es más que ese afán de encumbramiento social, de buscar algo que nos distinga a los unos por encima de otros, lo que da origen a las más singulares estrategias de diferenciación entre individuos o grupos sociales.
De allí, que es fácil encontrarse con un "yeyesito" con un celular de 360 dólares, pero que no tiene dinero para comprar una tarjeta prepago y de paso te pide prestado para comer. Incluso hay quien prefiere "saltar garrocha" y conservar su "imagen", aunque esta, al fin y al cabo, es una faux finishes o falsa imagen. Si le preguntas a un creativo, te responderá que esa no era su intención, que él creó la pauta para un "segmento de mercado específico", por lo que no es mi interés buscar culpas de las malas actitudes del consumidor en los publicistas o en la compañía cuyo interés es vender su producto. Para un análisis de fondo sobre este tema les recomiendo leer Sicoanálisis de la sociedad, de Erick Fromm.
Otro tanto sucede en el bajo mundo. Aunque usted no lo crea ¡tienen su propia ética! Si bien el dinero es producto del ilícito, no falta quien diga con sinceridad "pague el Plasma TV al contado" o "pague el BMW al contado". Otra vez el símbolo de estatus, por eso no es extraño que individuos como Mofeta, el líder de los Pinches P., tenga en su casa de retazos de madera y zinc, de todo como en botica. Permítame describirle: Fotos de sus panas y retratos autografiados de otros más conocidos cuelgan de las sucias paredes. Se distinguen unos tales como D. Viteri, R. Arosemena, Mag. D.A. y un hombre con un machete con las siglas MAN. Sigo, refrigeradora de acero inoxidable, microondas, horno empotrable aunque no se puede empotrar. Virao al igual que el resto viste de Tommy Hilfiguer de pies a cabeza, solo Cara e Crimen viste de Fubu y tiene dos cadenas largas de 18 kilates, rematadas con un medallón enorme del Cristo Negro "pa protección". Pinche Bizco hace gala de su nuevo Palm Treo con bluetooth, aunque solo sabe contestar el celular.
En la mano de Mofeta el control remoto de su equipo teatro en casa con DVD y Plasma TV. Se instruyen viendo una película de Binnie Siegel, "craneando" cómo dar el urgente y próximo golpe.
Parodiando a Fragancia, la parte sentimental y espiritual es que el golpe es "pa dale todo lo que necesitan los pelaos y llevale algo bueno al santo de Portobelo". Motivos pocos más que loables, por supuesto, y muy similares a cualquier "yeye" que trabaja duro y es que el mundo de Mofeta está dividido entre los "yeyesitos" y los que son del gueto, aunque él no tiene ni idea qué es eso del gueto, pues se salió de la escuela desde tercer grado de primaria, por lo que los baños privados de lujo (en la cárcel) revueltos con platos desechables, juguitos y ketchup, tienen mucho sentido para ellos, es decir, la Plasma TV en celdas VIP a ellos les parece una "tremenda ponchera".
Lo criticable de las celdas privilegiadas no solo son las comodidades exclusivas o VIP, sino la abyecta imagen que eso proyecta y la impunidad que construye. De por sí solo, el hecho crea dos categorías de privados de libertad. No justifico al señor Viteri y Cía. Ltda., o a los capos que "deben darse a respetar", por lo visto les sobra dinero para comprar ciertos privilegios; tampoco justifico a "funcionarios facilitadores del confort".
Lo que sucede en las cárceles es reflejo de lo que se vive afuera. La sociedad de hoy construye basada en valores equivocados, son precisamente esas posesiones que viste en la celda VIP, las que dictan tu estatus social.
El autor es asistente legal
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