| HUGO CHÁVEZ.
La antítesis de Simón Bolívar
Carlos A. Voloj Pereira
Los políticos venezolanos incumplieron sus promesas de campañas, fomentaron el clientelismo político, escándalos de corrupción y peculados, propiciaron la ineficacia del aparato administrativo estatal, ignoraron y se beneficiaron de la inmoralidad de las decisiones judiciales, cubrieron trampas y componendas electorales. Todo esto contribuyó, según mi opinión, al desgaste irremediable del sistema democrático en la Patria del Libertador Simón Bolívar. El pueblo venezolano reclamaba y exigía, con todo derecho, un gobierno diferente y fuerte en el manejo de la cosa pública, con credibilidad que despertara los anhelos más profundos que, aunque contradictorios en muchos aspectos, eran legítimos y necesarios.
Hugo Chávez provenía de una mezcla de marxismo pasado de moda y un fascismo cuartelario, igualmente desfasado. Lo que es indiscutible es que el militar golpista traía consigo una gran ambición de mucho poder y un marcado protagonismo personal.
Me permito decir que Simón Bolívar ha sido uno, sino el mejor, Presidente que ha tenido Venezuela. Esto es así porque Bolívar surge como mandatario casi por derecho propio, no solo es el libertador de su patria sino, también, el libertador de media América. Además de todos los méritos que tiene Bolívar, fue que habiendo sido soldado de la Patria, renunciaba a esos títulos que el pueblo le quiso conferir: "Prefiero el título de ciudadano al del libertador, porque el primero emana de las leyes y el segundo de las armas". "Huid del país donde un solo hombre ejerza todos los poderes, es una país de esclavos".
Sin embargo, el actual mandatario de Venezuela, que ha seguido la tradición de dictadores que ha tenido la patria de Bolívar, no puede jamás compararse con Bolívar ni mucho menos llamar a su partido "Bolivariano". ¿Dónde se encuentra, dónde se ubica la democracia por la que lucharon los libertadores de Venezuela y de América? ¿De dónde saca Chávez las razones que le dan derecho a llamarse "bolivarianos democráticos"? El actual gobernante, reúne muchas características y cualidades que obligan al pueblo venezolano y al resto de países verdaderamente democráticos del área, a llamarle dictador. La reciente nacionalización del canal de televisión, es una típica reacción y actitud dictatorial, por más "amparado" que él se crea con la cláusula que el gobierno tenía para renovar el contrato de la televisora privada.
Si Chávez hubiese sido un verdadero demócrata no hubiera desperdiciado la oportunidad que le brindaba este trance por el que ha hecho pasar al canal de televisión venezolano. Más sensato y consecuente hubiera sido que hubiese tolerado la oposición del canal para demostrar que no le temía a las críticas, objeciones y condenación de la mayoría del pueblo venezolano.
Los indicios que dan siempre los dictadores, son, precisamente, todos los que está dando este Presidente y que ha sostenido durante todo su mandato, los principios que van en contra de la auténtica democracia que ha habido en Venezuela.
La popularidad de la que falsamente goza según su propia propaganda, quizá desaparezca muy pronto porque el pueblo venezolano no come cuentos. Chávez pretende concentrar en Venezuela un liderazgo político, económico y social, retomando el discurso cubano potenciando las ventajas que le dan los ingresos petroleros. ¿Cuánto dinero le cuesta a la mal llamada "revolución" mantener la hegemonía de Chávez en el poder? Ese dinero es del Estado y, como siempre, el Estado es el paganini de todos estos dasafueros de quien se ha eregido él mismo como "líder de América". Esto le ha acarreado enemistad y oposición con los demás gobiernos de la región, salvo Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, por supuesto, Cuba: países estos con más conflictos y pobreza en el hemisferio. Panamá, ha pretendido "bailar la tabla", tratando de jugar el papel de Poncius Pilatus, lavándose las manos cada vez que tiene que defender los conceptos y consignas de los opositores a ese régimen. Y digo "lavarse las manos" porque si Panamá es un país bolivariano, debería apoyar los principios bolivarianos de libertad y fraternidad que pregona con su mal llamada revolución. Y, si por el contrario, no lo apoyara, es señal de que los hechos de Chávez contradicen todo lo que él pregona atreviéndose a compararse con el inmenso Simón Bolívar.
Estoy seguro que los venezolanos verdaderamente democráticos mantendrán su oposición y negación a este régimen, y de que continuaran con los movimientos públicos cívicos que demuestren que un pueblo auténticamente bolivariano: no puede hacer lo que Chávez está haciendo. Chávez es un comunista con mucha plata que reparte a diestro y siniestro entre sus simpatizantes y los pocos países que lo apoyan. Típico de los gobiernos populistas. Sin embargo, la pobreza es grande en Venezuela y la riqueza pareciera, que todavía, está en manos de los jerarcas y gamonales que siempre gobernaron y siguen manejando la economía de ese país hermano.
Simón Bolívar: qué lástima que todavía te sigas revolviendo en tu tumba, porque si surgieras a la contienda política de hoy, volverías a desenvainar la espada para combatir a los malos gobernantes, como lo es este militar golpista Hugo Chávez Frías. Por eso digo que: ¡Chávez es la antítesis de Bolívar!
El autor es catedrático universitario
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