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Reportaje especial
Panamá, viernes 3 de agosto de 2007
 

POLÉMICA.

Noriega: él quiere, yo quiero, nosotros queremos

I.Roberto Eisenmann, Jr.

Manuel Antonio Noriega se ha pasado 17 años, 204 meses, 6 mil 120 días en una jaula en solitario. No es poco castigo por los crímenes que cometió contra los ciudadanos, ciudadanas y sus propios compañeros de armas en nuestro país... ¿es suficiente castigo? Con contadas excepciones de la poca gente muy allegada a él, pareciera que la mayoría siente que no… que su castigo debe ser mucho, peromucho mayor.

¿Quién es el Noriega de hoy?... ¡todo, menos un prisionero de guerra! Para que exista una guerra tiene que haber por lo menos dos contendientes. El general nunca fue comandante de una fuerza contendiente, sino de un contingenteuniformado que cuando finalmente se enfrentó a otra fuerza militar se dedicó a huir, sin demostrar un solo gesto de soldado. Viste sin vergüenza el uniforme de un ejército que hace 18 años no existe. Es un hombrecito abatido con varios problemas de salud a cuestas, que no tuvo un solo gesto de valentía militar, con más o menos 73 años, en el ocaso de su vida y seguramente con la amargura de una larga lista de "amigos" que le dieron la espalda sin asco -incluyendo sus empleadores de la CIA y todos sus servicios de inteligencia aliados-.

Además, debe tener amplios temores de que al salir de su jaula -que a la vez le sirvió de protección- los mafiosos a quienes "tumbó" o engañó, o sobre los cuales cantó, asignen un contrato sobre su vida … esté donde esté en el globo terráqueo. Lo único que alumbra al ex es la enorme fortuna que tiene escondida por todo el mundo, pero le será difícil lograr retirarla sin dar la pista a los legítimos dueños del dinero, quienes lo estarán siguiendo esté donde esté.

Y… ¿qué va a hacer con su vida el 9 de septiembre al salir de su jaula de Miami?… desafortunadamente para él, la decisión aun no le pertenece. Los gringos quieren enviarlo a Francia a cumplir una condena de 10 años, país éste donde tiene derecho a un nuevo juicio cuyos resultados son una apuesta. El Gobierno panameño lo reclama (con pocas ganas, por cierto) para que acá afronte una condena por 20 años por asesinato (distinto al de traficante de drogas que le ganó las condenas en EU y en Francia). Esto significa que en el peor de los casos podría afrontar 10 años en Francia más los 20 años en Panamá, para salir de variadas jaulas a los 103 años de edad… (edad que no dudo cumplirá por aquello de que "hierba mala nunca muere").

Y… ¿qué pasa si deciden mandarlo a Panamá? Según la Procuraduría, tiene legalmente que pasar del avión a la cárcel. Pero, ¡el gran "pero"!, es que por nuestro sistema de justicia corrupta hasta la médula se iniciarán las "movidas" ya conocidas de enfermerías por salud, luego casa por cárcel por edad o salud, luego país por cárcel y el conocido "etc."… que ya hemos visto tantísimas veces.

Volviendo al título de este artículo... "él quiere": él parece querer que lo envíen a Panamá, porque sabe que la cárcel pronto se convertirá, con triquiñuelas, en libertad...

Y el "yo quiero": bueno, yo, por razones de coherencia en los principios, tengo que querer lo contrario a lo que quiere Noriega, así es que por esta razón y mi falta de confianza en el corrupto sistema judicial panameño; de ser jurídicamente posible, considero que debe ser enviado a Francia, adonde podría llegar -no solo ridículamente vistiendo el uniforme de un ejército que no existe, sino que podría colgarse en el cuello la vistosa condecoración de la Legión de Honor francesa. Cuando termine allá, aspiro a que nuestro sistema de justicia sea otro y entonces lo podamos recibir a cumplir su deuda con nuestros muertos acá.

¿Y el "nosotros queremos"?... lo dejo a la conciencia de cada uno de ustedes, mis amables lectores.

P.D. El Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados (ILDEA) tendrá un interesante programa sobre el tema Noriega, el 8 de agosto a las 7:00 p.m., en la Biblioteca Nacional. ¡No se lo pierda!

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana



 
 
 
 
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