La inspección del Ministerio de Trabajo que determinó la negligencia de la empresa responsable de la construcción, en la que murieron cuatro personas la semana pasada, merece ciertas reflexiones. En principio, debemos reconocer la celeridad con que las autoridades laborales levantaron el informe. Sin embargo, esta celeridad se verá opacada por la multa que impondrán, ya que no puede ser mayor de 500 dólares.
Esto no solo es irrisorio, sino que resulta ofensivo para las familias de las víctimas. Esta tragedia, sumada al elevado número de accidentes de la construcción por incumplimiento de medidas de seguridad, debe obligar a que los diputados, en conjunto con el Mitradel, revisen la legislación sobre sanciones aplicables por este tipo de faltas.
No obstante, el informe del Mitradel debe servir para orientar al Ministerio Público en las investigaciones que adelanta para determinar si estamos ante la presencia de homicidios culposos. Ojalá la muerte de estos humildes panameños no quede impune y este triste episodio lleve a las partes interesadas a preocuparse un poco más por la vida humana. |