| VENEZUELA.
¿Partido militar?
Vladimir Gessen
Las diferencias de las últimos alocuciones castrenses en Venezuela, correspondientes a los generales y ministros de Defensa, entrante y saliente Raúl Isaías Baduel y Gustavo Reyes Rangel Briceño y los del comandante en jefe Hugo Chávez se notan, pero en el contexto del mismo pensamiento militar. Pueden diferir en el método, en el camino a tomar para sustentar e impulsar la revolución del siglo XXI, pero todo dentro de la misma estrategia de seguridad y defensa nacional, la cual este triunvirato comparte.
En la revolución soviética las discrepancias entre sus líderes fueron evidentes. A la muerte de Lenin, Stalin conformó la troika junto a Lev Kamenev y Grigory Zinoviev para enfrentar a Leon Trosky y su tesis de la revolución permanente. A la postre también Stalin prescindiría de Kamenev, Zinoviev y otros dirigentes bolcheviques. Sin embargo, Trosky siguió siendo revolucionario y marxista hasta su asesinato. Stalin le agregó al marxismo leninismo, el estalinismo. En China, las divergencias han sido notorias y las purgas impresionantes, pero tanto los viejos líderes como los nuevos, todos han sido miembros del partido comunista chino e impulsado la misma revolución.
Mismo musiú con diferente cachimbo diría el fallecido líder Rómulo Betancourt. En su partido Acción Democrática la historia nos enseña que los desacuerdos entre el propio Rómulo y Carlos Andrés Pérez eran reales, pero dentro de la estrategia socialdemócrata. Esto ocurre en las organizaciones políticas.
Lo novedoso es que hoy en Venezuela la organización política en donde se discute el cómo hacer la revolución y la estrategia a seguir por la nación, es la fuerza armada nacional.
En los discursos se habla lo que será el país, del progreso del socialismo, de los errores que no se deben cometer como en la extinta URSS, del fortalecimiento de la unión nacional, del nuevo pensamiento militar y de que la revolución no será marxista ni leninista porque es una tesis dogmática, del modelo del socialismo que se aplicaría, del desarrollo nacional, de la función de la FAN para la seguridad y defensa integral, de la movilización nacional, además del concepto de fusión cívico-militar, del pueblo en armas y de la consigna Patria, socialismo o muerte.
Esta discusión es corriente en un Parlamento, Asamblea o Congreso de cualquier país y en las reuniones de las organizaciones y partidos políticos. Lo que llama la atención es que las reflexiones y la controversia militar, si le agregamos las declaraciones del ex jefe del estado mayor presidencial, general Alberto Müller Rojas, es que se presentan en actos de transmisión de mandos y en paradas militares. Se ventilan temas como si fuera en el comité central o el comando del partido de la revolución venezolana y, ¿saben qué? Pues, es así: el destino de la revolución del siglo XXI se está decidiendo en la comandancia y alto mando militar, generalato, oficialidad, suboficialidad, clases y tropa en los cuarteles.
Antes, era resuelto por los Comités centrales, miembros de los comités ejecutivos, líderes nacionales y regionales y los militantes de los partidos. Si creen que el líder resolvía todo, actualmente es el comandante en jefe y si pensamos que en los partidos el control lo tenían las cúpulas, entonces ahora sería el generalato. Si suponemos que era la base la que disponía en los partidos políticos mediante el voto, bueno, en el presente habría que calcular quién cuenta con más unidades y fusiles. Así de simple.
Firmas Press. El autor es psicólogo y comunicador venezolano
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