| HACE UN AÑO CASTRO CEDIÓ EL PODER.
Cuba está en un limbo @
Mike Williams
MIAMI. -Un año después de que Fidel Castro conmocionó al mundo al hacerse a un lado debido a una enfermedad grave, Cuba sigue en un limbo, estancada entre la lealtad al comunismo acérrimo de Casto y un creciente deseo de cambio entre su pueblo.
Fuera del círculo inmediato de Castro, nadie sabe cuándo o siquiera si el anciano rebelde cubano, quien cumplirá 81 años el mes entrante, regresará al poder.
Lo que se sabe es que el hermano de Castro, Raúl, de 76 años, está oficialmente a cargo, y que el Ejército cubano le sigue siendo leal, lo que hace poco probable un cambio drástico en el futuro cercano.
"Todo está en suspensión animada", dijo Daniel Erikson, de Diálogo interamericano, un grupo de investigación con sede en Washington, D.C. "Nadie está dispuesto a hacer ningún movimiento grande mientras no se sepa el futuro de Fidel. Esto podría durar un tiempo más", indicó.
Aun cuando ha conservado un perfil bajo en el año desde que Castro se enfermó, el Ejército de Cuba es un actor clave mientras la isla trastabilla hacia un futuro incierto. Afectado por reducciones draconianas y por la pérdida de subsidios de la Unión Soviética que alguna vez lo hicieron ser uno de los ejércitos tercermundistas más poderosos del mundo, las fuerzas armadas siguen siendo una fuerza potente capaz de sofocar cualquier disturbio interno.
"Es probable que sea la institución más legítima en los ojos del pueblo cubano", dijo Edward González, un profesor emérito de la UCLA y consultor sobre Cuba de la Rand Corporation. Aun cuando han perdido equipo y soldados, cuentan con una gran reserva de talento. "Tienen la influencia capaz de llevar líderes políticos al trono, y apoyan a Raúl".
Una milicia ciudadana estimada en más de un millón de efectivos aumenta los aproximadamente 50 mil soldados del ejército regular. Entrenados como guerrilleros para el caso de una invasión estadounidense, los milicianos también pueden representar un núcleo de fanáticos que seguirían siendo leales al comunismo incluso después de que ya no estén ninguno de los hermanos Castro.
Después de un año sin Fidel, los cubanos ordinarios parecen resignados a la incertidumbre, y la vida continúa como siempre. Muchos aún son leales a Fidel, y aunque algunos hablan en privado de un deseo de cambio, todos se dan cuenta de que Raúl Castro y su ejército están firmemente a cargo.
"Te dirán que están viviendo mal", dijo Eloy Gutiérrez Menoyo, un disidente cubano. "Si se habla con jóvenes, 90% dirá que su sueño es abandonar el país", aseguró.
Mientras Raúl Casto siga siendo saludable, dicen los expertos que son bajas las posibilidades de una revuelta popular en el cercano plazo.
El reto más inmediato es proporcionar más empleos, ingresos más altos y más bienes de consumo a una población de 11 millones de habitantes que se está inquietando cada vez más, tras décadas de escasez y sacrificio.
Está claro que Raúl Castro reconoce el problema. En este año en el poder, ha criticado agudamente la corrupción y la productividad baja, y ha hecho un llamado a un diálogo nacional sobre cómo hacer que mejoren las cosas.
Sin embargo, Raúl un pragmático obstinado que ha apoyado en el pasado reformas limitadas de mercado podría estar atado de manos por la presencia continua de su hermano y una aversión fuerte a la apertura de la economía.
"Mientras Fidel siga rondando en el segundo plano, quienes son pragmáticos no pueden instituir reformas económicas", dijo González. Acelerar la economía es la única forma para legitimizar su régimen. "Creo que Raúl tiene un margen de uno a dos años antes de que la población empiece a cambiar de dirección", indicó González.
Raúl Castro asumió el poder el 31 de julio del año pasado cuando el gobierno anunció que Fidel estaba gravemente enfermo. Aun cuando la salud del Castro mayor se ha mantenido en secreto, parece que tuvo un padecimiento diverticular, que amenaza la vida y consiste en que los fluidos se filtran del tracto digestivo.
A Castro le practicaron varias cirugías, algunas sin ningún éxito. El otoño pasado, corrieron rumores de que estaba próximo a morir, pero en 2007 montó una especie de retorno, y se reunió con dignatarios que lo visitaron y apareció en ocasionales videoclips.
A últimas fechas, ha escrito una serie de "reflexiones" para los periódicos paraestatales de Cuba, en las que critica severamente supuestas conspiraciones estadounidenses contra su vida, así como las políticas del presidente Bush.
Los analistas dicen que los ensayos podrían ser un signo de que el retorno de Fidel es poco probable.
"Dudo que reanude la Presidencia", señaló Wayne Smith, ex jefe de la Sección de intereses estadounidenses en La Habana y quien ahora está en el Centro para la política internacional, otro grupo de investigación con sede en Washington, D.C. Ha asumido el papel de filósofo residente. "Eso significa que Raúl debe llegar a un equilibrio. Tiene que reformar la economía lo suficiente para satisfacer el pueblo, pero no tanto que moleste a Fidel".
Después de que una alerta llevó tropas a las calles a unas cuantas semanas del anuncio de la enfermedad de Fidel, el Ejército de Cuba ha retornado a su rutina y es una presencia visible en pocas ocasiones. Raúl ha manejado la fuerza con eficiencia implacable durante más de cuatro décadas, y la alta jerarquía le sigue siendo leal.
Una vez que ya no estén los hermanos Castro, no obstante, aumentarán las posibilidades de una lucha interna en el ejército, dijo Brian Latell un ex analista sobre Cuba en la CIA, y autor del libro After Fidel (Después de Fidel). El papel enorme del ejército en la administración de empresas estatales desde la agricultura hasta el turismo ya ha despertado envidias que podrían evolucionar en un conflicto abierto.
"Las tensiones se multiplicarán inevitablemente cuando se dividan los oficiales y los grupos militares de interés por las opciones políticas, compitan por recursos y promociones, y discutan sobre misiones militares en la Cuba posterior a Castro", escribió hace poco Latell en el Washington Quarterly.
Muchos expertos mencionan al vicepresidente cubano Carlos Lage, de 55 años, como el líder más probable en una era posterior a Castro. Con formación académica de médico, Lage apoyó la liberalización económica en los años 90, pero es incierta su posición con el ejército.
Si Lage podría moverse con la suficiente rapidez para satisfacer el deseo de cambio del pueblo cubano y si podría conservar el respaldo del ejército, es un misterio.
En caso de que estallaran disturbios en la era posterior a Castro, la nueva dirigencia cubana podría sentirse obligada a enviar las tropas contra los manifestantes. Ordenes de disparar podrían desatar el caos dentro del ejército, lo que se sumaría al revuelo callejero, teoriza Latell.
Cualesquiera que sean los imponderables, los analistas están de acuerdo en que los líderes de Cuba deben empezar a reformar la economía para impedir el creciente descontento o de otra forma se enfrentarán a una revuelta potencial una vez que ya no estén los hermanos Castro.
"Van a tener que empezar a hacer cambios", dijo Latell. "Ya existe un bajo nivel de un descontento mal articulado, en especial entre los jóvenes. La dirigencia avanza con dificultad, pero la presión por el cambio se está acumulando".
The New York Times
|