| EXONERACIÓN DE IMPUESTOS .
El mayor riesgo para la economía
Andrew Cohen
Si vemos los indicadores económicos de Panamá, parecería que la economía está más saludable que nunca. El crecimiento nacional está previsto en un 11% para el 2008 y 2009. La inversión extranjera está casi duplicándose cada año. Y una serie de megaproyectos (como la ampliación del Canal, la refinería de petróleo en Puerto Armuelles, y el megapuerto en la Costa Atlántica) están contribuyendo a un boom de bienes raíces sin precedente. Nos resulta difícil concebir la posibilidad de una crisis en las finanzas públicas en la década que viene.
Pero una crisis fiscal es exactamente lo que el gobierno conseguirá mediante sus actuales políticas excesivamente expansionistas. La exoneración de impuestos a casi todas las empresas extranjeras e inversionistas inmobiliarios está llevando al país a un insostenible nivel de crecimiento a costa del descuido de la recaudación de fondos necesarios para apoyarlo.
Hay que recordar que cada nuevo rascacielos que marca el perfil de la Avenida Balboa impone grandes presiones en la infraestructura de la ciudad. En efecto, la "exoneración de impuestos de 20 años" impide que el Estado genere los fondos adecuados para fortalecer los sistemas acomodadores de alcantarillado, electricidad, agua, tránsito, estacionamiento, educación, y salud.
Tanto peso económico encima de una infraestructura tan débil hace que Panamá se acerque a un colapso catastrófico en cuestión de pocos años. Los políticos actuales deben ser valientes y hacer reformas que, aunque no sean del agrado de muchos, reduzcan los ingresos de los poderosos a corto plazo.
Subir ligeramente los impuestos a los inversionistas extranjeros traería los siguientes beneficios duraderos:
1) Moderaría la inversión a un nivel más sostenible para el país.
2) Daría más tiempo al Estado para que ejecute las reformas de modernización.
3) Proveería más fondos para financiar dichas obras y el fortalecimiento de la infraestructura.
4) Dirigiría una mayor proporción de los beneficios de inversión extranjera al resto del pueblo (en lugar de dirigirlos únicamente a los líderes políticos-empresariales que están involucrados en los grandes proyectos), así bajando la posibilidad de futura inestabilidad social.
Estos cambios crearían un sistema de incentivos económicos más proporcionales para las décadas venideras.
Cualquier panameño a quien le interesa el futuro del país debería asegurarse de que su o sus representantes políticos voten para que eliminen las exoneraciones a los inversionistas adinerados cuándo se refiere al tema de los impuestos.
El autor es un ex becario del programa Fulbright que ha estado investigando la corrupción en la contratación pública desde octubre de 2006, en Panamá. Es economista de profesión.
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