| CORRUPCIÓN.
¿Qué nos está pasando?
Doris Valles
No puedo creer las imágenes que he visto por los diversos canales de televisión y medios escritos, las cuales revelan los privilegios y comodidades de que gozan los convictos, los maleantes, los asesinos recluidos en la cárcel La Joyita.
¿Cómo es posible que alguien haya autorizado semejante cosa? ¿Quién lo autorizó? ¿Quiénes son los que se están haciendo de la vista gorda para permitir semejante cosa? Esta situación es realmente inaudita.
Todas las víctimas de estos sujetos que han sido muertos, mutilados, traumatizados etc., son personas pobres, que viven en casas humildes en condiciones desastrosas, la mayoría. ¿Y estos individuos se dan el lujo de cumplir a cuerpo de rey las pinches penas que permiten nuestras leyes?
¿Acaso no es evidente que la plata con que compran esos lujos, con que pagan por esos privilegios, es plata de grandes robos no resueltos y de tráfico de drogas? ¿Puede el que se robó 10 dólares en una tiendita en Pacora tener esos mismos privilegio?
¿Hasta cuándo nos vamos a seguir avergonzando de nosotros mismos? ¿No éramos, dizque diferentes a nuestros hermanos vecinos? ¿No nos dábamos golpes de pecho de honradez de decencia de que aquí vivía Dios, que Dios era panameño?
Hace un tiempo muchos de nosotros hubiéramos hecho cualquier cosa por pertenecer al grupo del Gobierno, por ser director de una entidad autónoma o ministro, pero en estos tiempos, ¡qué va, ya no! Francamente todo lo que está sucediendo en Panamá sobre este tema, me da vergüenza.
No hay un lugar, ni siquiera en el lugar en donde deben ir a parar muchos, en donde no huela a podredumbre, a corrupción a, simplemente... ¡fo¡
¿Qué nos ha pasado, panameños?
La autora es jubilada
|