| ARGENTINA. CAMPAÑA PRESIDENCIAL.
División amenaza a partidos opositores
La Unión Cívica Radical, el principal partido opositor, se unió a las filas de la senadora Cristina Fernández.
Los roces internos en los partidos de oposición parecen beneficiar al oficialista. BUENOS AIRES, Argentina/AP
El apoyo a la "concertación plural" lanzada por el presidente Néstor Kirchner y el respaldo a la candidatura presidencial de su esposa, Cristina Fernández, acaban de provocar la virtual escisión de dos centenarios partidos actualmente en la oposición. El sábado por la tarde un importante sector de la Unión Cívica Radical (UCR), de centro, el principal partido opositor, designó al gobernador de Mendoza, Julio Cobos, para que acompañe como candidato a la vicepresidencia a la esposa de Kirchner.
El grupo, bautizado por sus adversarios como "radicales K" (por Kirchner) , abarca a los cinco gobernadores provinciales de la UCR y a unos 200 alcaldes de todo el país.
Cobos, ingeniero de profesión, dijo que con su apoyo a la candidatura de la senadora Fernández "no estamos traicionando a nadie, no estamos tergiversando nada. Acá estamos para romper con las viejas estructuras que están impidiendo que este partido nacional y popular defienda a las mayorías de nuestro pueblo".
La conducción oficial del radicalismo, partido fundado en 1890, apoya la candidatura de Roberto Lavagna, ex ministro de Economía de Kirchner, ahora volcado a la oposición. Ha amenazado con expulsar a los "radicales K" e intervenir los distritos partidarios que les responden, temas que ahora se ventilan ante la justicia electoral. También el sábado, el Partido Socialista, que data de 1896, se vio sacudido por amenazas de expulsión que anticipan una división.
Varios de sus más conocidos dirigentes desconocieron al presidente partidario, senador Rubén Giustiniani, y defendieron su decisión de apoyar al gobierno. Jorge Rivas, un representante del sector, es desde hace dos semanas el vicejefe de gabinete de Kirchner. El grupo ha anticipado que apoyará la candidatura presidencial de la senadora Fernández, para contribuir a formar una nueva coalición de centroizquierda.
La mayoría de la conducción socialista, encabezada por Giustiniani, apoya en cambio la candidatura de la ex diputada Elisa Carrió, de la Coalición Cívica, decidida opositora del gobierno. En un documento, anunció que procurará expulsar del partido a Rivas y a otros dirigentes del "socialismo K".
El Presidente sostiene que deben surgir nuevas alineaciones políticas por encima de las actuales fronteras partidarias y que, cuando abandone el gobierno dedicará sus esfuerzos a organizar una nueva fuerza centro- izquierdista.
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