| INCÓGNITA.
Plan Omar… ¿mito o realidad?
Gilberto Marulanda
"CIA niega plan para matar a Omar", es el título del artículo de opinión publicado por Betty Brannan Jaén, el domingo 1 de julio, en el diario La Prensa. El mismo centra su atención en la reciente desclasificación de documentos secretos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos de América y particularmente sobre el caso de las versiones de la existencia de planes para asesinar a Omar Torrijos durante los años 1970. Juan Antonio Tack, ex canciller de la República y jefe negociador de los Tratados del Canal entre los años 1970 y 1976, nos narró hechos no conocidos públicamente de la historia de la República, dándonos una pista sobre este suceso en particular.
Con la seguridad de sus años y buena memoria, recuerda que "…tras el golpe militar del 11 de octubre de 1968, Boris Martínez y Omar Torrijos me ofrecieron el cargo de vicecanciller de la República, a comienzo de enero de 1969. Ante esta propuesta y luego de exponerles, a los dos militares, mis puntos de vista con respecto al nuevo rumbo que debían tomar las negociaciones con Estados Unidos y la aceptación por parte de ellos de mis planteamientos, acepté". Así se inició la trayectoria ministerial de Tony Tack, como le llaman sus amigos y compañeros juveniles, sin imaginarse que participaría en una de las etapas más neurálgicas de la historia de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos.
Igualmente, fue protagonista y testigo de episodios inéditos, sobre todo del proceso negociador de los Tratados del Canal de Panamá entre Panamá y Estados Unidos, entre 1969 y 1976, no conocidos públicamente y sobre los cuales no existen documentos.
Uno de esos hechos se produjo durante una corta visita que hizo a Panamá el entonces subsecretario de Estado adjunto para América Latina, señor Charles Meyer, a finales de 1972. Se programó un almuerzo que le ofrecería el presidente Demetrio Lakas al señor Meyer, en la Presidencia, al cual solo asistieron el presidente Lakas, el vicepresidente Arturo Sucre, el canciller Juan Antonio Tack, el señor Charles Meyer, el embajador de Estados Unidos en Panamá, señor Robert Sayre, y el general Torrijos, quien llegó con retraso "(a propósito)".
"Me sorprendió el rostro muy serio de Omar cuando entró a la sala de reuniones de la Presidencia", afirma Tack. Y agrega: "Ese mediodía estábamos frente al Subsecretario de Estado de Estados Unidos encargado de los Asuntos con América Latina". Al llegar Omar a la reunión, el presidente Lakas invitó al grupo a pasar al almuerzo preparado en honor al visitante. En ese momento, Omar Torrijos Herrera interrumpió a Lakas y dijo: "No habrá en esta ocasión almuerzo, al menos para mí"... "Una especie de capa de hielo cayó en el salón del Palacio de las Garzas donde estábamos reunidos", reconoció Tack. "Nunca olvidaré la sorpresa de Lakas y el resto de los presentes. Mi presentimiento era correcto: Algo grave pasaba por el estado de ánimo de Torrijos para actuar de esa forma frente al alto funcionario estadounidense". De inmediato, con voz firme y autoridad, Omar se dirigió al señor Meyer, diciéndole, sin rodeos: "Le informo que la CIA mandó a asesinarme, aunque dudo que se lo confirmen. Ya tenemos al sujeto detenido y confeso. Es un dominicano". El señor Meyer se puso pálido y, naturalmente negó cualquier propósito del "Gobierno" de Estados Unidos de asesinar a líderes políticos de países amigos. Pero, como sucede dentro del alto aparato burocrático de Estados Unidos, los funcionarios del Departamento de Estado son los menos informados de lo que planea y ejecuta la CIA, inclusive todavía en la actualidad.
Omar Torrijos nunca se olvidó de esta amenaza contra su vida y, "posteriormente, se la volvió a plantear al señor William Jorden, en una visita que éste hizo a Panamá, cuando era un simple empleado de Henry Kissinger y antes de ser nombrado Embajador de los Estados Unidos en Panamá, en 1974, por haberle caído bien al General Torrijos", aseguro el ex canciller.
Sin duda este testimonio, de voz autorizada de Juan Antonio Tack, por sus vínculos, influencia y amistad con Torrijos, coloca entre dicho las afirmaciones de sectores estadounidenses al negar la existencia de planes para asesinar a este dirigente panameño, durante la década de 1970, cuando en la práctica han demostrado interesarles muy poco las normas y preceptos del derecho internacional, para asegurar su hegemonía en nuestro continente y el resto del mundo.
El autor es docente de la Universidad de Panamá
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