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Reportaje especial
Panamá, sábado 28 de julio de 2007
 

Finanzas personales
Al compás de los rascacielos

887654Javier Arias
negocios@prensa.com

OPINIÓN. Muchos se preguntan lo que significa para Panamá que el Palacio de la Bahía y el Ice Tower pasen de ser objeto de orgullo a ser algo que hable mal del país. Parte de la respuesta depende de cómo se manejen estas debacles y la seriedad que demostremos en ello.En Latinoamérica es primordial la inversión extranjera, como elemento importante en el modelo de desarrollo, y para Panamá esto no es distinto.

Un ambiente legal adecuado en donde los factores institucionales y regulatorios sean sólidos y transparentes es clave para que esto se logre. Se necesita una fuerte institucionalidad, que se demuestre en la ejecución correcta de la ley, sin favoritismo o influencia.El mercado inmobiliario necesita de instrumentos legales modernos que protejan al inversionista de fraudes y extralimitaciones. Se necesita que se investigue a saciedad la idoneidad y calificaciones de todos los involucrados en un proyecto, para poder negarle la entrada a aquellos con un historial oscuro. El inversionista del patio debe ser protegido de la especulación desmedida, que ha hecho que los precios suban hasta niveles inalcanzables para el bolsillo panameño. Algunas de estas protecciones pueden ser parecidas a las interpuestas por Embassy Club, por ejemplo, que prohíbe la venta del inmueble en los dos primeros años.

Otra fórmula que podría ensayar el Estado es cobrar cuatro veces más (entiéndase, una pena alta) por el impuesto de propiedad a inmuebles que no estén ocupados. Este último instrumento serviría para acelerar una corrección a un precio acorde a la economía que existe en este país. Acabo de regresar de Miami, donde me encontré con muchos inversionistas miedosos de encontrar en Panamá lo mismo que ocurrió allí. La corrección al sector inmobiliario que se hizo en Miami es buena, necesaria y natural. En primer lugar, muchas de las personas afectadas por la baja en las ventas no debían estar haciendo esas inversiones.Les hacía falta una mayor sofisticación.

Por otra parte, aunque los precios allí están aplanados, sin duda subirán en los próximos 7 años por las características únicas que tiene Miami. De la misma forma, los megaproyectos esperados en los próximos 10 años se encargarán de resucitar cualquier corrección que se experimente debido a una debacle. Los activos bancarios en Panamá están en niveles históricos de 55.7 mil millones de dólares, con ganancias de 441.1 millones en los primeros cinco meses del año, 20% más que en 2006.

Esto sin duda es una señal de crecimiento fuerte.Con respecto a proyectos como El Palacio de la Bahía y el Ice Tower, cuyos promotores piensan compensar a los inversionistas devolviendo solamente el dinero invertido, el Gobierno debería actuar y hacer de ellos un ejemplo. El costo de oportunidad de haber invertido en ese proyecto y no en otro que seguirá acorde a lo planeado, es uno. Pero el de entrar en una inversión temprano antes de que los precios subieran es mucho más alto y ambos deben sumarse a esa compensación. Ahora, si estos promotores sabían de primera mano que no iban a construir estos proyectos, estos señores no son más que estafadores. De ser solo eso, un fraude, deberían secuestrarles el terreno y separarlos de su venta.

El autor es asesor financiero



 
 
 
 
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