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rgrimaldo@prensa.com Si la industria maderera panameña no está perdida –como dijo recientemente la presidenta de la Asociación Nacional de Reforestadores y Afines de Panamá (Anarap), Beatriz Atie–, al menos está muy desanimada. El desánimo empezó cuando en 2005, a raíz de las reformas fiscales, se eliminaron los artículos de la Ley 24 de 1992 que incentivaban al sector mediante exoneraciones de impuestos. La derogación de estos artículos se debió a que ciertas empresas hicieron fiesta con sus privilegios tributarios y abusaron de estas leyes. Los incentivos otorgados entre 1992 y 2005 sumaron 56 millones de dólares, lo cual –según Atie– es poco si se compara con los 324 millones que esta industria generó al país en ese mismo periodo. Desde que se quedaron sin leyes de fomento, los empresarios forestales no han dejado de preguntarse cómo atraer más inversionistas al sector. Y la reciente quiebra de la muy premiada exportadora Selloro, que a falta de materia prima este año no pudo cumplir con todos los pedidos de sus clientes en Estados Unidos y Canadá, no ha ayudado a mejorar el clima de negocios (Ver ¿Por qué quebró Selloro?). PERMISOS y EXTRACCIONES Actualmente no hay concesiones en bosques del Estado. "Se derogaron o vencieron a partir de 1998", dice Joaquín Díaz, funcionario del Servicio Nacional de Desarrollo y Administración Forestal de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam). Lo que se tramita hoy en día son permisos en comarcas indígenas, fincas privadas y grupos no organizados, quienes a su vez venden a aserraderos y fábricas. Para la zafra 2006-2007, nueve fincas o comunidades indígenas contaban con permisos de extracción, pero solo siete trabajaron. "Han ido escaseando los permisos", dice Díaz. "Por eso los porcentajes de extracción son muy bajos". Tanto el trámite del permiso como la extracción resultan ser problemáticas. Carlos Melgarejo, jefe del servicio, explica que los extractores desconocen las fechas para solicitar los permisos, que suelen pedirlos todos a la vez y coinciden con los meses más lluviosos, y que la Anam no tiene la capacidad institucional para atender a todos los solicitantes rápido. Tramitar estos permisos toma entre dos y tres meses. La zafra solo se hace en verano y la madera está en áreas de difícil acceso. Esto implica hacer puentes, esperar a que bajen los ríos y que se seque el suelo para que la maquinaria no se quede. Como hay que hacer mucho en poco tiempo, las capacidad de extracción resulta limitada. En el último verano, por ejemplo, la comunidad indígena La Pulida obtuvo de la Anam un permiso para extraer 15 mil 840 metros cúbicos (m3) y solo sacó 3 mil 107 m3; y la de Riocito tenía 4 mil 938 y sacó solo 765. "Tuvieron 20% y 15% de efectividad, respectivamente", precisó Díaz. Los Marraganti disponían de 3 mil 886 m3 de bálsamo, pero no trabajaron. Esto no es nuevo. Con las concesiones que se otorgaron en el pasado, las extracciones solían tener entre 30 y 40% de efectividad, reportó la Anam. Todo lo anterior provoca un déficit en la producción de madera nacional y es por eso que Panamá tiene que importar alrededor de 120 millones de dólares en productos madereros (papel, cartón, postes, celulosa, tableros). EL NEGOCIO El negocio maderero no es más costoso que otras inversiones, pero el capital es muy volátil y el rendimiento es muy a largo plazo, resumió Atie. Selloro invirtió 7 millones de dólares en su planta y generaba 5 millones de dólares al año en exportaciones durante sus ocho años de operación. Egidio Alvarado, de la comunidad de Mortí, comarca Wargandí, cuenta que en la última zafra lograron una ganancia de 60 mil dólares en ventas de madera y unas 600 personas fueron beneficiadas. Fernando Quezada, ex militar y presidente del grupo International Woodwork Corporation, comenzó esta semana a producir en Aserradero Cañita tablas para piso "con valor agregado" que próximamente exportará a China. Inicialmente producirán de 750 a mil m3 por mes. El empresario detalló que procesarán bálsamo, espavé y cedro amargo, aseguró que no tiene competencia y dio por hecho que Selloro se recuperará de lo que le ocurrió. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cada hectárea forestal cultivada genera 1.52 empleos y el 56% de la inversión va directo a empleos rurales. ¿NUEVAS LEYES EN CAMINO? La Anam conversa con Anarap sobre una nueva legislación para el sector y una propuesta de bono, que reconocería un 75% de lo invertido. Sin embargo, el gremio "no tiene fe en que este perfil de incentivos atraiga inversión al sector de plantaciones comerciales" y advierte que si continúa la demora en la definición de un nuevo marco legal "las pérdidas serán tan grandes, que no habrá vuelta atrás". ENTIDAD SEPARADA El jefe del servicio forestal no cree que eso sea la solución a todos los problemas y destacó la importancia de "fortalecer" al departamento con apoyo logístico y más personal. Hoy solo hay 16 funcionarios, incluidos los administrativos, y ellos deben actuar y resolver todos los programas de plantaciones forestales, titulaciones, restauración de manglares, sanidad forestal, fiscalización y protección forestal, entre otros. Melgarejo reconoce que están "sumamente saturados", pero se muestra optimista de que el sector mejorará. "El aporte del sector forestal a la economía es menos del 1% del producto interno bruto. Queremos aportar el 3% o más", afirmó. Stella Villarreal, gerente de operaciones de Selloro, informa que han eliminado el turno de la mañana y algunas operaciones en la noche para reducir gastos, han suspendido exportaciones y el volumen de trabajo ha disminuido a menos de 50%. Todavía no saben si se recuperarán. "Estamos tratando de desarrollar productos nuevos para ver si tienen aceptación, pero aún es muy pronto para saber si vamos a poder terminar el año", acotó. Coincide con Atie en que el sector está perdido en este momento. "Estamos trabajando muy disociadamente. Mientras la Anam está acá, haciendo mediciones de troncos en Chepo, el Ministerio de Comercio está tratando de asociar a pequeños talleres forestales para exportar. ¿Para qué? ¿Para que luego les pase lo que nos pasó a nosotros que estábamos exportando?". A Villarreal le gustaría ver constancia de parte de la Anam, "lo que no se logre hacer o establecer ahora, afectará la próxima zafra". Mientras tanto, explorarán el mercado nacional. 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