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Reportaje especial
Panamá, martes 24 de julio de 2007
 

Caja de letras
Color esmeralda

Gabriela Rodríguez -

La encontré un viernes por la mañana. Estaba parada en una calle de San Francisco, absorta, mirando la acera de enfrente. Era una mañana esplendorosa, el sol brillaba y el cielo, de un nítido celeste con sus nubes blancas. Le di los buenos días y me los contestó con una dulzura. Me dijo "ya no están la flores amarillas ni los árboles de mango", y su ojos se llenaron de lágrimas... volteé mi mirada hacia la acera de enfrente... lo que antes era una casa llena de flores y con bellos árboles, ahora sólo era un terreno color tierra, vivo también, pero...

sentí también la ausencia... sentí también en lo más hondo como un vacío de quien arranca la vida... no de tajo, porque aún así la tierra emanaba la vida, pero ya no estaban las flores ni tampoco los árboles...

Me acerqué a ella y le dije que no se pusiera triste y contemplé sus bellísimos ojos color esmeralda, llenos de lluvia y pensé en esta bella tierra cuando llueve... eran igual de hermosos como lo es Panamá cuando llueve.Me conmovió tanto... era una mujer ya de la tercera edad...

con semblante sereno, de piel blanca, cabellos entrecanos y un rostro tranquilo, parecía una niña con la mirada de desilusión. Le pregunté dónde vivía y me dijo que en la calle sesenta y algo. Mi primer pensamiento era que quizás desvariaba por la edad pero casi de inmediato comprendí que no era así, yo también sentía la misma tristeza y desilusión que ella, pero quizás la diferencia radicaba en que ella probable- mente había vivido más años que yo aquí...

su mundo estaba desapareciendo y sentí la misma desolación. Me dijo que venía de la iglesia, me decía, "por qué no comprenden que Dios no quiere esto", y me sonreí, las lágrimas rodaban más. Le dije que no llorara que ya nacerían más flores y más árboles... se tranquilizó un poco más, me sonrió, me dio un beso en la mejilla, acarició mi rostro y me dijo que me parecía a la virgen... abrió su bolso lleno de biblias y me obsequió una imagen del niño Jesús...

Me llevé en el corazón el bello y vivo color esmeralda de sus ojos, la misma belleza que a diario golpea mi corazón cuando alzo mi mirada a este cielo o mis ojos se topan con la naturaleza o me quedo contemplando la lluvia....

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