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Reportaje especial
Panamá, martes 24 de julio de 2007
 

CRISIS DEL COP. CONSECUENCIAS DE UNA LARGA Y TEDIOSA DISPUTA.

¿Y después de Río 2007 qué?

La única realidad que se ve después de los Panamericanos es que Panamá seguirá suspendido.

Los dirigentes deportivos han dejado a un lado su labor para llevar sus actos a los tribunales de justicia.

EFE/ Marcelo Sayao
IDENTIDAD. De no haberse logrado el acuerdo la delegación istmeña hubiese tenido que desfilar en la ceremonia inaugural de los Juegos Panamericanos con la bandera de la Odepa.885481
Reinaldo A. Weeks D.
rweeks@prensa.com

¡Uff... qué alivio! El pasado 13 de julio, cuando la delegación panameña finalmente desfiló en la ceremonia inaugural de los XV Juegos Deportivos Panamericanos portando la bandera nacional, Panamá logró superar lo que habría significado una de las situaciones mas bochornosas en su historia deportiva.

Apenas en la víspera de la inauguración de los Juegos, el presidente de la República, Martín Torrijos, había logrado, tras una reunión con el jerarca de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), Mario Vázquez Raña, que se levantara el impedimento que hacía que los panameños no pudieran ondear la bandera nacional, a raíz de la suspensión aplicada al Comité Olímpico, como consecuencia de una larga y tediosa contienda entre los dos grupos en pugna por su control.

Mientras la delegación istmeña, con su abanderado de lujo Irving Saladino, transitaba por la pista del estadio Maracaná, mítico templo del fútbol brasileño, las imágenes de televisión mostraron a un emocionado Torrijos haciendo grandes esfuerzos por contener las lágrimas.

Es más, fue tal la expectativa generada por el conflicto que puso al borde al país de participar en la máxima cita deportiva del continente sin identidad propia -de no haberse levantado la prohibición la delegación hubiese tendido que desfilar con la bandera de la Odepa- que en muchas oficinas, centro comerciales y hogares la atención se centró en el acontecimiento como si se tratara de la conquista de la primera medalla de Panamá en los Juegos de Río 2007.

Las condiciones del acuerdo que salvó en parte el honor deportivo del país se desconocen, aunque, según reveló en su momento el director general del Instituto Nacional de Deportes (Inde), Ramón Cardoze, se dio basado en "la buena voluntad y amistad", aspectos estos que a lo interno del país no parecen aflorar entre la dirigencia deportiva para lograr una solución a corto plazo de la crisis del Comité Olímpico de Panamá (COP).

¿Que le espera entonces al deporte panameño una vez se disipe toda la atención que ahora está puesta en la participación de los atletas en los Juegos Panamericanos?

La respuesta sigue siendo una incógnita. La única realidad que se ve después de Río 2007 es que Panamá seguirá suspendido del olimpismo internacional y la lucha por el poder mantendrá dando margen a que probablemente se esté a las puertas de otro compromiso internacional para tratar de encontrar otro salvavidas más allá de nuestras fronteras, ante la imposibilidad de poner orden en la casa.

Los llamados dirigentes deportivos han dejado a un lado su labor como tal, para llevar sus acciones a los tribunales de justicia en una lucha sin cuartel en procura de legitimar sus posiciones como representantes del Comité Olímpico de Panamá.

En términos deportivos se podría catalogar la gestión de Torrijos, que evitó tal humillación para el deporte y el país en general, como "un gol diplomático". Quedan aún en el ambiente muchos pendientes por resolver en torno a la crisis de la dirigencia del comité olímpico.

Una suspensión internacional que aún persiste

El pasado 1 de julio, el Comité Olímpico Internacional (COI), en la antesala de su asamblea general celebrada en Guatemala, aplicó una suspensión temporal al Comité Olímpico de Panamá (COP), la cual aún persiste.

La sanción se dio en respuesta a una resolución del comité ejecutivo de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) que días antes había aprobado por unanimidad solicitar la suspensión de Panamá del movimiento olímpico internacional, debido a un prolongado pleito legal por el control de dicho organismo.

En su momento, la Odepa al pronunciarse sobre el caso de Panamá señaló que la misión de un Comité Olímpico es preservar su autonomía y resistirse a todas las presiones políticas que le impidan cumplir con sus deberes y obligaciones en el cumplimiento de la Carta Olímpica y que resultaba evidente que en el caso específico de Panamá este principio fundamental no se había cumplido.



 
 
 
 
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