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stapia@prensa.com El deterioro de la infraestructura, la insalubridad y la inseguridad mantienen en jaque al mercado de abastos, que desde hace años no opera en condiciones adecuadas. Con solo tocar el tema, los arrendatarios de los diferentes locales manifiestan públicamente su desánimo por el mal estado del centro y advierten que eso es lo que impide que sus ventas despeguen. Todos los vendedores que fueron consultados se quejaron, pero ninguno quiso ser identificado, por temor a perder su único ingreso económico. "En invierno los locales se inundan y muchos de los productos se dañan", comentó uno de ellos. "En esta época, esto se convierte en un verdadero chiquero". Las aguas negras corren por todos lados y los ratones muerden las frutas y legumbres en la noche. "Esas las tenemos que botar y todo eso representa pérdidas", lamentó uno de los horticultores. También denuncian que, por las noches, los ladrones se cuelan por el techo para robar en diferentes locales. Un comerciante de papayas indicó que prefieren no remodelar o arreglar los puestos porque, en caso de que el permiso no les sea renovado o que dejen el local, cualquier cosa que hagan debe quedarse allí. Todos coinciden en que el movimiento económico y de personas ha disminuido considerablemente. "Antes se vendían, en un día, 40 papayas, ahora toma tres o cuatro días llegar a esa cifra", acotó. Los planes El mercado de abasto se inauguró en 1984 para que los productores tuvieran un lugar donde ofrecer los diferentes rubros cultivados y para que los consumidores pudieran comprar las frutas, legumbres y verduras frescas, a un precio más económico y sin intermediarios. Hoy, quienes más visitan el lugar no son consumidores particulares, sino las cadenas de restaurantes y los hoteles, aunque los fines de semanas hay familias que aprovechan para abastecerse. El mercado de abasto es administrado por la Alcaldía de Panamá. Actualmente, cuenta con unos 800 arrendatarios que pagan entre 45 dólares y 120 dólares mensuales por local, dependiendo del tamaño. Al ser consultado sobre el tema, el administrador del mercado, Eduardo Herrera, aseguró que próximamente repararán las calles internas, con una inversión de 70 mil dólares. Además, está previsto reparar los techos de las galeras y destinar una partida para remodelar más de 100 locales. "En los planes también tenemos un programa de mantenimiento, para ver si logramos realzar el mercado y dar solución a una serie de problemas que estamos enfrentando", declaró el funcionario. La actual administración está exigiendo una identificación a los carretilleros, que los arrendatarios porten su carné de salud y que depositen la basura en bolsas negras para mantener las áreas limpias y facilitar que el mercado alcance las condiciones que se necesitan para poder atender, "como es debido", al público que lo visita. Anteriormente, las personas se quedaban durmiendo en los locales. Esa práctica, según Herrera, ha sido eliminada. Por otro lado, para reforzar la seguridad en el área, la administración está aumentando la cantidad de guardias municipales. Además en Economía y Negocios
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