Ayer fue un día triste para los familiares de las víctimas por envenenamiento con dietilene glycol. Los penosos enfrentamientos que tuvieron lugar ayer en los predios de la Presidencia de la República, no son más que el desahogo de una enorme frustración que siente un grupo de panameños que sufre la pérdida de sus seres queridos por culpa de una imperdonable negligencia de las autoridades de Salud.
¿Y qué más se les puede pedir? Como si perder a sus familiares por la dejadez de un Estado irresponsable fuera poco, hoy el pleno de la Corte dejó en libertad a los directivos de la empresa que vendió las sustancias envenenadas a la CSS. Han pasado nueve meses desde la horrible tragedia que sacudió al país, y los familiares de las víctimas siguen esperando que salga a relucir la verdad.
Cada vez son menos los detenidos y aún no sabemos quiénes son los verdaderos dueños de Medicom. Ojalá este caso –que hoy parece desvanecerse– no se sume a la larga lista que hace de nuestro Panamá el país de la impunidad. |