| SUPERSTICIONES. ALIMENTOS ‘MILAGROSOS’.
¿Cura o hechizo?
Desde la prehistoria, el hombre viene asignando propiedades mágicas a los alimentos, hierbas o especias. La raíz de mandrágora, por ejemplo, figura como mágica en ‘Harry Potter’ y ‘El Laberinto del Fauno’.
Ana Alfaro
Especial para La Prensa
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Desde los albores de la humanidad, el hombre ha anclado su endeble mente en supersticiones que explicasen los fenómenos naturales que ocurren a su alrededor; que le dieran confort ante el terror que ciertos eventos naturales causaban en su siquis.
Y no hablo de grandes cosas como terremotos, sino de ocurrencias absolutamente explicables como la caída de las hojas de un árbol; para garantizar el retorno del verdor, de las flores de la primavera y los frutos del estío, ataban cintitas y piedritas pintadas a los árboles: y ¡voilá! Así fue como, en medio del invierno, nació el árbol de Navidad, alegremente decorado. Siempre, pues, con la esperanza de que los dioses no se olvidaran de restaurar la fecundidad a la faz de la tierra.
Y así nacieron mitos: El de Proserpina, llevada por Hades, señor del Inframundo, a habitar con él. Tras comerse, la niña hambrienta, media granada de esas made in hell, su madre Ceres, diosa de la fecundidad, no logró más que lograr traérsela para arriba medio año (primavera-verano) y dejársela a Hades la otra mitad (otoño-invierno).
Pero así comenzaron las supersticiones que se fueron extendiendo, arraigando cada vez más en el subconsciente colectivo, y en las culturas de cada punto geográfico. En especial, aquellas que adscriben poderes mágicos, curativos o destructivos a muchos alimentos, y que convierten a otros en símbolos poderosos de vida, muerte, salud o resurrección.
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