| COSTA RICA.
Una decisión soberana
Johnny Sáurez Sandí
Hace ya casi cuatro décadas, en el mes octubre del año 1971, se aprobó la Resolución número 2758 en la XXVI Asamblea General de las Naciones Unidas, por medio de la cual se restableció, por abrumadora mayoría, el puesto del Gobierno de la República Popular China en la ONU. Esta histórica resolución le otorgó todos los derechos legítimos derivados de la pertenencia a esta organización, a China como una sola entidad.
Años más tarde, en el mes de diciembre de 1978, la República Popular de China y Estados Unidos emitieron un comunicado conjunto estableciendo relaciones diplomáticas. Según reza en dicho documento, Estados Unidos reconoce que el Gobierno de la República Popular China es el único Gobierno legítimo de toda China. Tiempo después vino el reconocimiento de Japón, y de ahí en adelante la comunidad internacional fue aplicando poco a poco la disposición de la Asamblea General de Naciones Unidas. Es oportuno señalar que actualmente, la República Popular de China ha sido reconocida y ha establecido relaciones diplomáticas con 163 piases, los cuales confirman, sin excepción, el principio de la existencia de una sola China.
Costa Rica en pleno uso de sus derechos como Estado soberano que es, se suma en todos sus extremos a lo contenido en la Resolución 2758 supra citada, en un atinado acto de realismo político, acorde con los actuales signos y leyendo claramente la posición asumida por la abrumadora mayoría de los miembros de la comunidad internacional.
El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Costa Rica y la República Popular de China es el resultado del análisis y es el producto de las facultades que le asisten a dos países soberanos. Costa Rica agradece a todos los países del mundo que de una forma o de la otra, siempre le han brindado cooperación, entendiéndola como una forma de apoyo a sus programas de desarrollo y dentro del marco del respeto mutuo en las relaciones entre países civilizados.
La decisión adoptada recientemente por el Poder Ejecutivo costarricense es un acto de responsabilidad hacia su pueblo, pensando en el bienestar actual y en el futuro de sus generaciones y sin duda ha sido una resolución dictada por las nuevas condiciones históricas que muestran hoy a la República Popular China como la segunda potencia económica del planeta y que se perfile como el mayor mercado en este siglo XXI.
La centenaria democracia costarricense, su política tradicional de respeto por los derechos humanos, su apego a los principios elementales de la convivencia humana, permanece inmutable y sin duda alguna, este pequeño gran país continuará siendo un ejemplo para todos sus socios y amigos en el mundo.
El autor es ministro consejero de la Embajada de Costa Rica en Panamá
|