En el interior del país ya no se vive a puertas abiertas
Hasta hace unos años, era común decir que en el interior se podía hasta dormir con las puertas abiertas, la situación ahora no es así, al igual que en la capital, la gente está viviendo en pequeñas fortalezas de hierro.
Las cercas, las puertas y ventanas, todo está cubierto de rejas y barrotes, pues los ladrones no se detienen ante nada para cometer sus fechorías, ¿pero por qué tanta violencia y delincuencia en el interior?
Para la psicóloga Mónica Thompson la situación puede deberse a varios fenómenos sociales como el incremento del número de pandillas, el alto costo de la vida, pérdida de valores e influencia de los hechos de violencia que se emiten en los medios, haciendo que más personas determinen irse a la delincuencia.
Indica, además, que factores asociados al consumo de bebidas alcohólicas y la droga, el juegavivo, la falta de respeto hacia los demás, la falta de comunicación y el acelerado ritmo de la vida, llevan a la gente a la violencia y por ende a la delincuencia.
Para minimizar este aumento de la delincuencia y la violencia la psicóloga recomienda mejorar la educación y no solo en transmisión de conocimientos, sino también en resolución de conflictos, tolerancia, diálogo, comunicación y otros valores.
Pedro Prado, docente, señala que la situación del incremento de la delincuencia y la inseguridad ciudadana está ligada a los niveles de pobreza, porque los gobiernos no han sabido dar respuesta efectiva a las comunidades marginadas.
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