| CASA COR PANAMÁ 2007.
Un evento extraordinario
Octavio Méndez Guardia
Luego de visitar este sábado la interesante exposición de Casa Cor Panamá 2007 en el Hospital Santo Tomás, y al pedirme un amigo que le describiera lo que había visto, me acordé de una anécdota según la que una dama le pidió a Albert Einstein que le explicara, en pocas palabras, su teoría de la relatividad. Cómo no, señora, le dijo con dulzura. "Mire, un día paseaba yo por un parque con un amigo que tenía la desgracia de ser ciego y le dije que tenía deseos de beber un vaso de leche. - Leche, replicó mi amigo ciego, ¿Qué es leche?. - Un líquido blanco, contesté yo. - Líquido, ya sé que es, repuso mi amigo ciego, ¿pero qué es blanco? - Blanco es, por ejemplo, el color de las plumas del cisne, expliqué. - Ya sé lo que son plumas, respondió mi amigo, ¿pero qué es un cisne? -Un cisne, tuve que explicar yo, es un ave con el cuello arqueado. - Yo sé lo que es cuello, dijo el ciego, pero no sé lo que significa arqueado. Entonces, prosiguió diciendo Einstein: "tomé el brazo de mi amigo y lo arqueé como si fuera el cuello de un cisne, diciendo: esto es arqueado". Y mi amigo ciego contestó sonriendo: "¡Ah…! ¡Ahora sé lo que es leche!".
Describir un sabor, un aroma, se me hace que es más simple que dar un recuento de la infinidad de impresiones visuales, imaginativas, comparativas y agradables que generan los diversos arreglos decorativos que, con gran talento e importantes inversiones de dinero y tiempo -más de seis meses de preparación- han presentado los expositores de Casa Cor para sorpresa y deleite de los visitantes. Recuerdo que tenía yo seis años cuando, una noche mi padre, afinales de 1924, me llevó a la inauguración de la obra cumbre del presidente Dr. Belisario Porras, el Hospital Santo Tomás. Confieso que mi mente infantil, sin poner mayor atención al imponente conjunto de edificios diseñados por el arquitecto James Wright, se entusiasmó con el magnífico despliegue de fuegos artificiales lanzados en las cercanías del monumento a Balboa. Pues si algo han debido incluir en la inauguración de Casa Cor, es una gran explosión de colores en el cielo celebrando y anunciando su exposición a la ciudad, para asegurar la mayor concurrencia del público capitalino.
En esencia, la exposición es el resultado de la estrecha colaboración de un selecto grupo de profesionales de la decoración, diseño y paisajismo que, bajo el liderazgo de Casa Cor y el patrocinio y auspicio de numerosas empresas comerciales e industriales, presentan unos artísticos arreglos de ambientes, interiores y exteriores, organizados en secuencia con fluidez e inesperadas sorpresas a ambos lados de los pasillos. Hay que reconocer, en general, que todos los diseñadores, además de ofrecer imaginativas soluciones para el tratamiento de superficies como pisos y paredes, han dedicado atención a un área hasta ahora descuidada por mucho tiempo: el plafón o cielo raso. Más allá de las cornisas perimetrales y molduras decorativas circundando una lámpara colgante, prácticamente todos los ambientes se benefician de un diseño bien pensado que incluye cielos abovedados, paredes que se extienden en curva sobre parte del plafón, cielos de tela translúcida estirada con iluminación oculta, enviguetado creando canales con luz indirecta, canales perimetrales de iluminación y gran variedad de lámparas incrustadas, superficiales y colgantes. La selección de materiales y diseños para pisos, la sobriedad en colores y texturas de paredes, la ingeniosa introducción de pilastras creando recesos, la introducción de agua en cascada sobre muros interiores y de un spa relajante en conexión con un bar, revelan talento, madurez y buen gusto en los profesionales. Se constata el buen uso del color, las texturas, la disposición de los muebles, la selección cuidadosa de los mismos, la buena circulación a través de los ambientes y tantos otros detalles sutiles que no pueden consignarse en una descripción sin recurrir al simplismo de Einstein al explicar su teoría de la relatividad.
Mis sinceras felicitaciones a Casa Cor, al desconocido organizador(a) de los espacios, a los decoradores y arquitectos participantes en este espléndido ejercicio de arquitectura de interiores, y de exteriores, y a la sociedad panameña que hoy puede considerarse a la par de cualquier capital del "Primer Mundo" en lo que se refiere a la preparación, talento y recursos de sus profesionales de la decoración. Una sola nota discordante: me faltó ver un salón de música, con un piano de cola en el que la niña bonita de la casa tocara el Vals Sobre las Olas.
El autor es arquitecto
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