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Solitario funeral para un represor
SANTIAGO DE CHILE/AP
Osvaldo Romo Mena, un agente de seguridad de la pasada dictadura militar que se jactaba de ser un implacable torturador, fue sepultado ayer en un solitario funeral.
Romo, de 70 años, murió en prisión el miércoles, en una cárcel, sentenciado por abusos cometidos. Sólo un sacerdote, un guardia y los sepultureros concurrieron al funeral.
Según periodistas, no hubo familiares ni amigos ni ex colegas en el servicio de seguridad de la dictadura del general Augusto Pinochet, de la que en los tres años posteriores al golpe militar de 1973 Romo se convirtió en uno de los más temidos represores.
La sombría ceremonia fue descrita por el director del cementerio, Tulio Guevara, quien dijo que nunca antes había presenciado un funeral en esas condiciones.
Romo era casado y tenía cinco hijos, pero ningún familiar se presentó a la morgue a retirar sus restos tras su fallecimiento víctima de problemas cardíacos y respiratorios.
La tarea fue cumplida por monjas de la congregación Hermanas de la Caridad.
Las mismas monjas católicas proporcionaron la tumba, pero sin el epitafio que un día sugirió Romo: "Aquí yace un torturador". Romo actuaba como agitador ultraizquierdista en barrios obreros bajo el gobierno del presidente Salvador Allende, derrocado por Pinochet. Pero el mismo día del golpe militar de septiembre de 1973, apareció vistiendo uniforme del Ejército con las patrullas que sofocaban la escasa resistencia a la rebelión militar, y denunciado a dirigentes a los que había conocido cuando actuaba como agitador.
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