El secuestro es uno de los crímenes más repudiables, pues no solo se priva de libertad a un ser humano sino que atrás quedan familias desgarradas por el dolor, que viven sus vidas en una devastadora incertidumbre sobre la suerte de su seres queridos. Ayer, Colombia vestida de blanco se unió en un rechazo masivo al secuestro.
Alrededor del mundo y también en Panamá las voces se acoplaron en solidaridad con el hermano pueblo de Colombia, que diariamente se ve ultrajado por estos enemigos de la vida, que llevan ya décadas infundiendo daño y sufrimiento a un país entero. A pesar de los cuestionamientos y algunas críticas -más al método que al objetivo-, hay que reconocer que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, ha logrado importantes avances en su afán por rescatar el país de la violencia, de la guerrilla y de la inseguridad.
Por ello, más allá de la aprobación o reprobación de las medidas uribistas, la muestra de unidad reflejada en las multitudinarias manifestaciones que recorrieron las calles colombianas el día de ayer, es un mensaje de esperanza para Colombia y para toda la región. |