Panas y ches animaron la fiesta
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. Por fin ayer se respiro fútbol en Ottawa en la jornada inaugural del Mundial sub 20 en esta sede. Panameños y argentinos le dieron notoriedad a las afueras del estadio Frank Clair con sus camisetas rojas y celestes. Cerca de 300 panameños se congregaron en un sector de las afueras del estadio con sus gritos, banderas y tambores.
Lionel Arosemena, que preside la Sociedad Portobelo, que aglutina a panameños que viven en Montreal, reside desde hace 19 años en este país y acá mismo se casó con una dama chiricana y ya tiene dos hijos canadienses.Mientras que Jorge Dueñas vive hace 20 años en Montreal y dice que aunque siempre está pendiente de lo que pasa en su patria natal ya tiene a Canadá como a su segunda patria. Tiene dos hijos panameños y recién es abuelo de un nieto canadiense.
Ellos fueron los responsables de animar la barra panameña ayer, en el estadio Frank Clair.En este sector el Mundial comenzó a tener aroma de fútbol desde horas de la tarde de ayer. El estadio poco a poco se fue llenando y terminó casi abarrotado. Increíble, al final el estadio se llenó casi por completo con una buena presencia argentina. Aunque la ciudad no cambie su ambiente el mundial estuvo en el estadio.Y es que pese a todo lo que se diga de los mundiales juveniles de fútbol, de que es el segundo en importancia de la FIFA, lo que se evidencia la ciudad de Ottawa como una de las sedes, ratifica que es un torneo que todavía está lejos para parecerse a su papá: la Copa del Mundo.
Muy pobre en todo: ambientación y publicidad. Es como si no fuera a darse este evento. Antes del pitazo inicial de ayer en esta sede, el ambiente era frío. No existían mayores rasgos que mostraran lo contrario, excepto cuando uno va al estadio que tiene por varios lugares el logo del torneo. Tal como pude ser testigo en Emiratos y Holanda, Ottawa no es la excepción. A diferencia de los dos pasados mundiales en este se ha restringido totalmente el acceso de los medios con las selecciones. Los cuatro equipos participantes del grupo E están alojados en un lujoso hotel, Westin, que colinda con el Ridian Canal, un hermoso río que atraviesa parte del centro de esta ciudad.La selección de Panamá está ubicada en el piso 12.
El ambiente es tranquilo, diferente a la experiencia de los dos primeros mundiales. El estadio y el centro de prensa son instalaciones modestas si se comparan a las que tuvimos acceso en los dos anteriores torneos.Por estos lares hay que estar metido en la internet para saber qué está sucediendo en materia de fútbol internacional, la Copa América, por ejemplo, brilla por su ausencia. Es como si este deporte no existiera en este sector del país.
El diario The Globe and mail en su edición de ayer saca en la parte inferior de su tapa, una foto en miniatura del torneo (fotonoticia) y en interiores una página entera del torneo, con un escueto balance de los 24 participantes, una foto grande y nada más. Una cobertura pobre como la antesala del torneo en esta ciudad.
La dieta alimenticia de los muchachos no ha variado en gustos y sabores. La federación había enviado con anticipación al comité organizador los menús. Se ha combinado los carbohidratos y las pastas. Por el sazón no ha habido queja, dicen los jugadores.
El autor es periodista.
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