| BUENOS AIRES.
¿El fin del setentismo?
Alejandro A. Tagliavini
Néstor Kirchner, simpatizante de la banda terrorista montoneros, durante su gobierno reflotó "el setentismo": la vieja lucha ideológica de los años 70, entre la guerrilla izquierdista y la represión de derecha.
Para tener una idea de hasta dónde llega su reivindicación recordemos que el viernes 4 de julio de 1975, una bomba estalló en el bar porteño El Ibérico. La finalidad del atentado era asesinar a un oficial naval. Murieron un camarero y una mujer. Fueron detenidos Jorge Enrique Taiana y su esposa. Según el diario La Nueva Provincia, Taiana, quien 30 años atrás se dedicaba a poner bombas para matar gente, como actual ministro de Relaciones Exteriores se llena la boca con la defensa de los derechos humanos condenando la represión estatal.
En las recientes elecciones de segunda vuelta ganaron los candidatos opositores al Gobierno. En la ciudad de Buenos Aires se alzó vencedor Mauricio Macri, candidato por el centro derechista PRO y, en Tierra del Fuego, ganó Fabiana Ríos por el centro izquierdista ARI.
Como dicen Gustavo Lazzari y Martín Simonetta, de la Fundación Atlas, es un hecho inédito, ya que los oficialismos siempre ganan las elecciones locales, sobre todo en casos como este en donde más del 20% del electorado está fuertemente influenciado por los recursos estatales manejados por el poder oficialista.
El Gobierno desató una guerra sucia al extremo de que, por ejemplo, en Tierra del Fuego se llegó a desconectar la fibra óptica de toda la provincia durante 24 horas, solo a los efectos de que la gente no vea en YouTube videos que comprometían seriamente a los candidatos de Kirchner. No importó dejar a toda la provincia sin bancos, internet, celulares y servicios de comercio durante una jornada completa producto del confirmado sabotaje, señalan Lazzari y Simonetta.
Néstor Kirchner, desesperado durante sus ataques opuso, entre otras cosas, las "políticas neoliberales de los 90" a sus ideas de los años 70. En este sentido, es muy interesante -aunque no coincido en todo- el reciente estudio dado a conocer por Bear Stearns (BS).
El PIB real en el país habría llegado a un máximo, en 1998, que fue superado en 10% hacia fines de 2006, luego de crecer 40% con respecto al mínimo de 2002. El crecimiento del PIB sería del 8.8% anual durante estos últimos años, notoriamente más alto que la tendencia a largo plazo (TLP), que sería del 3% según calculó BS con datos de entre 1956 y 2006.
Esto habría sido inicialmente impulsado por el crecimiento global y las bajas tasas de interés, la recuperación de la capacidad ociosa (el porcentaje de utilización era del 50% en 2002 contra el 74% en el primer cuatrimestre de 2007), "las reformas pro mercado de los 90 muchas de las cuales permanecen", la "exitosa" renegociación de la deuda (en mi opinión fue una estafa) y el alto precio de los commodities.
Sin embargo, BS vislumbra para después de 2007 el retorno al crecimiento de la TLP. En lo básico debido a la falta de inversión. Personalmente agregaría, además, la fuerte regulación estatal y el "costo de la burocracia argentina", la inflación que se dispara debido a una exagerada emisión monetaria.
Como se ve, para BS el crecimiento es más el resultado de las reformas de los años 90 que de la política del señor Kirchner que, por el contrario, influye negativamente retrotrayendo el crecimiento al nivel histórico, a pesar de las muy favorables condiciones externas.
Firmas Press. El autor es miembro del consejo asesor del Center Global Prosperity, de California
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