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Reportaje especial
Panamá, viernes 29 de junio de 2007
 

DIETILENE GLYCOL. Más de 101 personas han muerto envenenadas.

‘Me mataron a mi hijo’

El niño murió 15 días después de ser hospitalizado. Tenía insuficiencia renal, entre otros males.

La madre del pequeño, Indira Gutiérrez, siempre sospechó que había ‘algo oscuro’ en el caso de su hijo.

LA PRENSA/Víctor Arosemena
VÍCTIMAS. Los padres de Allan Joel Dimas, José Dimas e Irina Gutiérrez, piden justicia.873112
Nubia Aparicio S.
naparicio@prensa.com

La Fiscalía Superior Especial certificó ayer un nuevo caso fatal, producto del veneno conocido como dietilene glycol.

Se trata del pequeño Allan Dimas Gutiérrez, de cuatro años.

El pequeño ingresó el 1 de julio de 2006 con un cuadro convulsivo al Hospital de Especialidades Pediátricas de la Caja de Seguro Social.

Cuando habían pasado 72 horas de estar hospitalizado, el niño empezó a retener líquido y no orinaba. Fue cuando el nefrólogo determinó que tenía fallas renales y que era necesario ponerle un catéter para aplicarle tratamiento de diálisis.

Tras 12 días de estar hospitalizado, los médicos les dijeron a los padres del menor, José Dimas e Irina Gutiérrez, que su hijo padecía una "sepsis" severa (infección generalizada en el cuerpo), "pero nunca me dijeron qué tipo de infección tenía mi niño", asegura la madre.

El pequeño siguió deteriorándose y todos los exámenes salían negativos.

Presentaba, además de los problemas renales, fiebres muy altas, diarreas abundantes y deshidratación, por lo que cuando ya tenía 13 días de estar hospitalizado, lo pasaron a cuidados intensivos. Fue cuando le informaron a sus padres que el niño tenía un pulmón "en shock" y que estaba en una situación "muy delicada". Después de 15 días de estar ingresado, el pequeño murió.

Resulta que antes del ingreso al hospital –explicó la madre– el niño había tomado expectorante sin azúcar y el jarabe denominado guayacolato. Se los habían recetado para curarle un resfriado.

Indira Gutiérrez asegura que siempre sospechó que había "algo oscuro" en el caso de su hijo; siempre se hizo preguntas a las que nunca les encontró respuestas.

Por ejemplo, ¿cómo fue que su niño se enfermó de repente de los riñones? "No orinaba", dijo quedito.

Agregó que para "nosotros esto ha sido una situación que, le confieso, no puedo explicar con palabras, aún no nos recuperamos...si nuestro niño hubiera estado enfermo, bueno, quizá hubiésemos aceptado la voluntad de Dios, pero era un niño tan sano. Solo tenía cuatro años y parecía de ocho".

Irina Gutiérrez se pregunta ¿qué será de los otros niños que ella pudo ver en el Hospital de Especialidades Pediátricas y a quienes también se les diagnosticó la denominada "sepsis"?

"Definitivamente, el dietilene glycol fue destruyendo el cuerpecito de mi hijo y ese veneno lo acabó para siempre", expresó la madre.

El padre aseguró que, aunque Allan sufría de epilepsia, era un niño muy sano, y quienes lo veían, si no sabían de su padecimiento, jamás se podían imaginar que era epiléptico.

La madre declaró, por su parte, que su intención de hacer público su caso es por el hecho de que si se queda callada, entonces nadie se entera de lo ocurrido y sería "como si mi hijo no hubiese existido".

Irina instó a las madres que han perdido a sus hijos en condiciones similares que investiguen, que exijan información, porque todo le indica que el caso de su hijo no es el único.

Finalmente, Irina pidió justicia, no solo para su caso, sino para todo aquel que se ha visto afectado por el consumo del dietilene glycol.

Más de un centenar de personas han fallecido hasta la fecha por haber ingerido medicamentos con la sustancia venenosa.



 
 
 
 
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