| DESORDEN EN LA CARRETERA.
¿A quién le corresponde poner orden?
Gabriel E. Zarak L.
Hace unos cuantos días, en un día lluvioso, cuando transitaba por la vía Ricardo J. Alfaro, mejor conocida como la Tumba Muerto hacia el centro de la ciudad, a la altura del McDonald's de El Dorado, estando la luz verde, se me atravesó una joven, quien iba cruzando la calle y a quien llegué a creer, porque estuve a punto de hacerlo y sentí el sonido de un golpe, haber atropellado. Las personas en la acera me comenzaron a gritar como si yo fuera un asesino a la fuga, que llevara "inmediatamente a dicha joven al hospital". Uno de ellos se ubicó detrás de mi carro para anotar la placa. Por supuesto, no me negué a solicitarle a la joven que se montara en mi carro para llevarla al hospital más cercano, cuando ella me sorprendió al manifestarme que no le había pasado nada y que, por favor, la llevara a su casa en la 12 de Octubre.
Hago esta introducción porque nos encontramos a diario con este y otro tipo de situaciones donde las personas atraviesan las calles como si estuvieran caminando dentro de la sala de sus casas y sin que exista un orden para ello, con el agravante de que a uno es al que miran mal, ya que ellas se creen que están en su pleno derecho. En las ciudades civilizadas del mundo, las personas solo pueden cruzar las calles y avenidas en los semáforos y después que las señales indiquen que pueden hacerlo. Las personas que no obedecen la ley están sujetas a una boleta de multa por cruzarlas indebidamente, jail walking.
También vivimos a diario el caso de los taxis que paran en cualquier parte de las calles, sin previo aviso para recoger a uno o varios pasajeros, volviendo a parar nuevamente más adelante, con el fin de recoger a otro(s) pasajero(s) poniendo en peligro ser golpeados por detrás por el auto que le sigue inmediatamente.
El Tránsito usualmente falla estos últimos casos a favor de los taxistas debido a que en Panamá el que choca por detrás tiene todas las de perder.
En Panamá no existen paradas determinadas para que los taxis recojan a sus pasajeros, quienes deben ser los primeros y últimos usuarios del mismo hasta que éstos lleguen a su destino final.
En el caso de los buses, ni hablar. A diario vemos las carreras que realizan con el fin de pasarse uno al lado del otro y recoger una mayor cantidad de usuarios, sin tener en cuenta las consecuencias que este tipo de actitudes pueden ocasionar. Estas carreras, como es bien sabido, terminan en muertes, choques y sustos a los conductores de carros que transitan en el segundo o tercer paño de las calles y avenidas, debido a la falta de consideración de los conductores de los buses.
¿Por qué no se legisla para que los buses solo transiten por el primer paño de una calle o avenida independientemente del tiempo que le toque hacer su recorrido? Esto último evitaría los choques, los atropellos y todas las otras desgracias que a diario leemos, oímos y vemos en los medios de publicación masiva.
La Autoridad del Tránsito es la responsable de poner y cobrar las boletas de infracción y es más que evidente que a los conductores de los buses les importa un comino el pago de las mismas, las cuales acumulan como si estuvieran coleccionando figuritas para un álbum.
La autoridad que se amarre los pantalones, llámese el Ministerio de Gobierno y su Dirección de Tránsito o el alcalde de la ciudad como suele suceder en otras ciudades, que ponga el orden para evitar el desorden de los peatones, taxis y de los buses, estoy más que seguro se ganará la admiración y respeto de la ciudadanía de nuestro país. Para los que tenemos algunos años de vida, recordemos el orden que existía y reinaba cuando transitábamos por la antigua Zona del Canal.
El autor es banquero y político
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