| LA HABANA.
Cuba facilita negociaciones de paz en Colombia
Esteban Israel
Cuba, que entrenó y alimentó ideológicamente durante décadas a guerrilleros de América Latina, ayuda hoy a negociar una salida al conflicto armado de Colombia, el último del continente. Las autoridades comunistas de Cuba abrieron la semana pasada sus puertas a Rodrigo Granda, un militante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberado a comienzos de junio con la esperanza de facilitar un futuro canje de prisioneros. Además, la isla es desde hace 19 meses escenario de contactos de paz entre el Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), otro grupo rebelde alzado en armas desde hace más de cuatro décadas. "Nuestro país ha estado comprometido siempre con una solución negociada al conflicto interno colombiano", dijo la semana pasada a periodistas el canciller cubano, Felipe Pérez Roque. Cuba acogió a Granda a solicitud del presidente Álvaro Uribe, uno de los principales aliados latinoamericanos de su enemigo ideológico Estados Unidos.
Las FARC, el mayor grupo rebelde de Colombia, aclararon que el guerrillero no tiene estatus de negociador y cualquier acuerdo tendría que tratarse en casa. Sin embargo, dijeron que Granda podría ayudar a verificar un repliegue militar de una zona del suroeste de Colombia en donde discutir un futuro acuerdo humanitario.
En el caso del ELN, explicó el canciller Pérez Roque, Cuba se ha limitado a garantizar la "privacidad" de las negociaciones con el enviado de Uribe, el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo. Los comandantes guerrilleros llegados de la selva se mueven tranquilamente por La Habana sin guardaespaldas y sus contactos con los negociadores del Gobierno colombiano se realizan lejos de la prensa y las miradas indiscretas. La información es tan limitada, que prácticamente nada se ha filtrado de la última ronda de conversaciones iniciada en abril. "Hemos jugado un papel discreto", explicó Pérez Roque.
Cuba entrenó militarmente entre las décadas de 1960 y 1980 a miles de jóvenes izquierdistas decididos a seguir el camino de la lucha armada que llevó en 1959 a Fidel Castro al poder. Por la isla desfilaron militantes llegados de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Nicaragua, El Salvador, Uruguay y Venezuela. En muchos casos, los grupos guerrilleros eran luego apoyados desde La Habana por el Departamento de las Américas del Partido Comunista, dirigido por el legendario jefe de inteligencia Manuel Barbarroja Piñeiro, un cercano colaborador de Castro. Uno de ellos fue el ELN, formado en 1964 en Colombia por curas radicales y estudiantes inspirados por la revolución cubana.
La estrategia cambió en los 90, cuando la desintegración de la Unión Soviética sumió a Cuba en una profunda crisis económica, terminó la Guerra Fría y muchos guerrilleros buscaron su lugar en las jóvenes democracias latinoamericanas.
Reuters
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