Ciudadanos de la A a la Z: ¿Por qué no soñar?
Acabar con la pobreza extrema sobre el planeta es un reto de tamaño gigante.
Hay un dato objetivo que puede aplastar a cualquier negativo: somos la primera generación en la historia de la Humanidad (si es que existe esa historia y si es que la Humanidad es una) que tiene la capacidad financiera, científica y técnica para acabar con la pobreza extrema sobre el planeta. Esto que parece un poco grandilocuente es un reto de tamaño gigante.
Hablamos de esto porque este diccionario de la ciudadanía se acerca al final del abecedario desde la O de Objetivos del Milenio (ODM) y desde la P de participación. Probablemente sin un mundo más participativo los ODM se queden en papel mojado. Es difícil cumplir con el plazo impuesto por Naciones Unidas, pero ahí no acaba la pelea. ¿Por qué no podemos soñar en ser consecuentes y humanos?
OBJETIVOS DEL MILENIO
En septiembre del año 2000, 189 dirigentes mundiales se reunieron en la llamada Cumbre del Milenio, auspiciada por Naciones Unidas. Allí firmaron una declaración tan bella como los sueños de justicia y tan dura como los retos a los que es difícil voltear el rostro.
En el punto 5 de esta declaración los mandatarios aseguraban: "Creemos que la tarea fundamental a que nos enfrentamos hoy es conseguir que la mundialización se convierta en una fuerza positiva para todos los habitantes del mundo, ya que, si bien ofrece grandes posibilidades, en la actualidad sus beneficios se distribuyen de forma muy desigual al igual que sus costos".
De esa cumbre salieron los llamados Objetivos del Milenio, ocho grandes metas a cumplir en el año 2015 que han orientado todo el trabajo de Naciones Unidas desde entonces y buena parte de las políticas de desarrollo.
Centrados en el ser humano, los ODM son medibles y tienen plazos muy concretos. Es difícil pensar que la mayoría de los países del planeta va a lograrlos, pero sí es cierto que han servido para concienciar y generar debates en todo el mundo sobre qué desarrollo queremos.
Puede conocer más sobre la situación de Panamá respecto a los ODM en http://tinyurl.com/2rdrw5
PARTICIPACIÓN
Quizás uno de los experimentos políticos más interesantes de las últimas décadas se fraguó en Porto Alegre, Brasil. En 1989, el gobierno municipal comenzó con la construcción de lo que se llamó Presupuesto Participativo. Es decir, la elaboración de los presupuestos de gasto e inversión del Municipio con la participación de los ciudadanos.
La experiencia ha sido un éxito y ciudades de todo el mundo practican ahora esta modalidad que supone un paso adelante en la construcción democrática y en la fiscalización ciudadana de lo público.
La participación, más allá del voto en las elecciones o el derecho al pataleo, es el eslabón clave de la construcción de lo público. En medio del panorama sombrío de la pobreza y la mundialización mal entendida, los procesos participativos abren una luz de esperanza. En Panamá, damos los últimos pasos de la Concertación Nacional para el Desarrollo, un proceso lleno de escollos, pero esperanzador por su espíritu.
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