Ideas de liderazgo
El perdón no es un don
871753David Fishman
negocios@prensa.com
OPINIÓN. ¿Quién no ha sentido alguna vez dolor, rabia o indignación ante un evento externo o una persona? Algunos sufren por un tiempo, hasta que superan el episodio y siguen con sus vidas. Otros, cargan con él de forma permanente, manteniendo sentimientos negativos ante el causante. Quizás lo traicionó un amigo o su pareja, su jefe fue injusto o alguien le faltó el respeto.
Algunos guardan rencor y odio sin darse cuenta de que están atesorando algo similar a una piedra radioactiva que, poco a poco, merma su salud.Pero, ¿el perdón es un don que tienen solo algunos o es una destreza que se puede aprender? Según el doctor Fred Luskin, fundador del Centro de Investigación del Perdón en Stanford University, sí es posible desarrollar la destreza de perdonar. Según Luskin, podemos darnos cuenta de que tenemos un dolor que no perdonamos cuando pensamos constantemente en la situación dolorosa, en lugar de ver los aspectos positivos de la vida, cuando culpamos frecuentemente a las personas relacionadas con el hecho, o cuando frecuentemente contamos la misma historia a nosotros mismos y a otras personas, mostrándonos como víctimas.
Pero quizás uno de los mejores aportes del doctor Luskin es el tema de las reglas cuyo cumplimiento no podemos forzar. Imagine la siguiente situación: Enrique trabaja muy duro para darle un sustento económico a su familia. Muchas veces se queda hasta tarde en su oficina para poder salir adelante. Su mujer, Jimena, se siente muy frustrada y se lo hace saber a Enrique, ya que quisiera que él llegase temprano como una muestra de cariño y consideración. Enrique también se siente frustrado puesto que quisiera que su mujer fuese más comprensiva y entendiera que él trabaja hasta tarde por el bien de su familia. Este el típico problema de las reglas cuyo cumplimiento no depende de nosotros.
Enrique tiene una regla en su mente: "Las mujeres deben ser comprensivas". Jimena tiene otra regla: "Los hombres deben llegar temprano a casa para estar con su familia". Ambas reglas son absolutamente válidas, pero, ¿de quién depende que estas reglas se cumplan? El problema con este tipo de reglas es que, inconscientemente, pensamos que depende de nosotros que se cumplan. Jimena, subconscientemente, siente que depende de ella que su marido llegue temprano. Cuando no se cumple este tipo de reglas es cuando nos molestamos y frustramos. Pero, ¿acaso depende de ella?
¿Depende de Enrique que su mujer sea comprensiva? Cuando entendemos que hacer cumplir la regla no depende de nosotros, sentimos una liberación. Sin duda a Enrique no le gusta que su mujer no sea comprensiva, pero si el entiende que realmente no depende de él que sea así, se sentirá liberado. Podrá concentrar sus esfuerzos en aquellos aspectos que sí dependen de él, como conversar con su mujer para explicarle los motivos de sus demoras y tratar de ayudar a su mujer a que sea más comprensiva.Hace poco daba una conferencia internacional en una empresa.
Entre los participantes había dos personas que, en lugar de escuchar, platicaban entre ellos e incluso soltaban carcajadas que molestaban a los otros participantes. Al inicio, mi primera reacción fue molestarme. Pensé que era una falta de respeto. Pero luego me di cuenta de que mi regla era: "Las personas deben escuchar al expositor" y que no dependía de mí que se cumpliera.
En ese momento, mi indignación bajó sustancialmente.El cambio de perspectiva y expectativas nos permite entender que no todo depende de nosotros, así bajamos nuestras expectativas, sin generar rencores. Dediquemos nuestro tiempo y esfuerzo a lo que sí depende de nosotros.
El autor es miembro de Beyond Leadership Group www.leadercli.com
|